
sábado, 3 de marzo de 2007
Cleptograma y cleptohistoria



















Una de las expresiones de la judeofobia es el robo de la historia judíay de su terminología más representativa
Cuando debido a una corrupción municipal la ignota Susana León Gordillo fue ascendida a alcaldesa de Ciempozuelos, supuso que se le arrimaban días de fama y gloria. Pero como ambas virtudes se le demoraron, decidió engrosar la historia más atolondradamente, por medio de añadir a los cien un pozuelo más, enorme como un valle de lágrimas: el desprecio por los seis millones de judíos que fueron humillados, torturados, deshumanizados y muertos en la maquinaria genocida más brutal jamás creada.
Aún insaciable, en su gordilla saña procedió a lanzar simultáneamente una segunda injuria contra las víctimas del sadismo nazi. El blanco de su odio es la máxima creación de los sobrevivientes de Auschwitz: el Estado judío, donde reside la mayoría de las víctimas de la Shoá, y que ahora es leonina y nuevamente acusado de «genocida». No se suministran fundamentos para avalar la palabreja, porque bien entienden las gordillas que la mitología judeofóbica será más convincente cuanto más exenta de explicaciones se perpetre la ofensiva.
Después de todo, han impuesto la vox pópuli de que Arafat era un adalid de la paz y el sheik Yasin un líder espiritual, que en Palestina hubo alguna vez un Estado árabe y Jerusalén fue alguna vez su capital, que en Yenín los israelíes perpetraron masacres y que Sabra y Chatila fueron matanzas sionistas, que los medios españoles informan ecuánimemente sobre el Oriente Medio, que el «lobby judío» domina a los EEUU o al mundo, que los judíos somos tacaños y réprobos, y que existe un genocidio de árabes palestinos.
Tanto se han infiltrado estas sandeces en cierta conciencia española que ahorran toda demostración y se limitan a huestes de periodistas reclutados para repetirlas a favor de «la causa».
Y como la leona lo sabe todo, ha echado mano de ellas para embadurnar la sagrada memoria de los seis millones de víctimas de la Shoá y sumarse así a sus verdugos. Debemos agradecer a su dardo que nos haya ilustrado sobre la esencia de la judeofobia, aunque su sabiduría no albergue el dato menor de que la voz genocidio fue acuñada por el abogado judío Rafael Lemkin cuando el Holocausto llegaba a su fin, y que forma parte de una terminología que se generó precisamente a partir de la judeofobia de raleas como la de la alcaldesa.
La mera existencia de términos como diáspora, gueto, pogromo y Holocausto, indica cuán singular e influyente es este odio. Fueron acuñados para definir aspectos del accionar judeofóbico, pero se deslizaron a significados universales, y hoy se habla de la «diáspora irlandesa» o del «gueto de Harlem».
El judeófobo da un paso adicional: se desentiende de esa universalización y en su cleptograma se apodera de esas palabras para zaherir con ellas precisamente a los judíos, como cuando de los doscientos países del mundo llama «país nazi» nada menos que a Israel.
Este robo de letras y terminología, o cleptograma, refleja en el lenguaje el modo en que la judeofobia opera en los hechos. En uno de sus primeros estadios actúa por medio de la cleptohistoria, que consiste en apropiarse ya no de los vocablos sino de la historia judía misma. Despoja a los israelitas de su pasado y lo acapara, de modo que eventualmente necesitará eliminar a sus portadores originales para justificar su propia historia.
Una de las estudiosas de este fenómeno es Eliane Amado Levy-Valensi quien hace medio siglo interpretó la judeofobia como el resultado del fracaso de quienes intentan robar la historia judía para quedarse con ella. Así lo analiza con respecto a la antigüedad:
«El judaísmo era ya una religión vetusta que ostentaba una gran literatura, con grandes héroes y sabios en su pasado, y además una promesa divina de un futuro más glorioso. El cristianismo no poseía ello. Por lo tanto los primeros cristianos reclamaron la Biblia, al principio como antesala de Jesús pero luego como exclusivamente suya». Al presentarse como heredera de los patriarcas y profetas hebreos, la patrística debió arremeter contra quienes perpetuaban la tradición bíblica a los efectos de descalificarlos y legitimar su carácter de verdaderos herederos.»
La novedad cleptohistórica
Durante el siglo XX la judeofobia de los líderes palestinos podría ser explicada desde la misma perspectiva. Incluso Jesús de Nazaret es reformulado por ellos como «un palestino». La falta de una larga historia propia los hace curiosamente envidiosos del prolongado pasado de los judíos.
Un argumento cercano elaboró el senador uruguayo Horacio Asiain Marquez en un ensayo de 1962 francamente titulado Yo fui antisemita: la resistencia contra el pueblo judío provendría de que «fuera de éste, casi no hay sociedades humana cuyas tradiciones se remonten más allá de unos siglos… muy pocas asociaciones humanas tienen memoria de sí mismas».
El escritor israelí A. B. Iehoshua propuso en 1974 una variación del mismo motivo:
«Hay algo en nosotros que despierta una reacción insana entre otras naciones... No sé si la palabra insana es apropiada pero no tengo otra mejor… Los alemanes tuvieron una actitud insana hacia los judíos, los árabes viven esa insania a diario. Quizá haya algo de excepcional en todo nuestro judaísmo, en todo ese riesgo que tomamos sobre nosotros, en el hecho de que vivamos al borde de un abismo, y que sepamos cómo hacerlo. Nuestra naturaleza judía es para nosotros clara y podemos sentirla, pero difícilmente pueda ser comprendida por el mundo, y con algo de lógica se puede hasta justificar esa falta de comprensión, porque cuando se afronta el fenómeno del judío, no es tan fácil entenderlo. Para aquellas naciones que se encuentran con nosotros en una determinada situación histórica, como sucedió con los alemanes y con los árabes, nuestra existencia misma y lo inasible de nuestra naturaleza para ellos, puede ser un factor que contribuya a desencadenar ciertas formas de la locura.»
La historia del pueblo hebreo es anulada en la historiografía antisionista. La anulación comienza con el cleptograma de la voz «palestinos», y continúa con una cleptohistoria general.
Hemos mencionado en otro artículo una enciclopedia judaica de 1906 íntegramente accesible en Internet y en la que se discurre sobre «arqueólogos palestinos, rabinos palestinos, profesores palestinos», todos ellos judíos de la Tierra de Israel. Hasta 1920 sólo a los hebreos se aplicaba el gentilicio palestinos: Fondo Nacional Palestino, Orquesta Filarmónica Palestina, diario Palestine Post –todos judíos. La brigada israelita que combatió a los franquistas se denominaba Brigada Palestina. No hablaban árabe sino hebreo. Como la que combatió en el ejército británico durante la Segunda Guerra, bajo el nombre de Brigada Palestina de Voluntarios Judíos. Ya en 1798 el filósofo Emanuel Kant se refería a los judíos como «palestinos».
Los árabes se autodefinían como «miembros de la Gran Siria». No aspiraban a la independencia de una tierra que nunca había sido independiente salvo bajo gobierno hebreo.
Durante la segunda mitad del siglo XX la voz palestinos sufrió una metamorfosis semántica sin parangón. Y los gordillos proyectan esa transformación al pasado más remoto. Al respecto se pregunta Joseph Farah, periodista árabe americano
«¿no resulta interesante que antes de la guerra de los Seis Días de 1967 no hubo entre los árabes un movimiento serio para crear una patria palestina? ¿Cómo es posible que los palestinos súbitamente descubrieran su identidad nacional después de que Israel venciera en la guerra?... No hay idioma palestino, no hay cultura palestina distintiva. Nunca hubo una tierra llamada Palestina gobernada por palestinos.»
El nombre «Palestina» tiene dos posibles raíces. Bien proviene del griego palaistes, que significa «luchador» (la traducción directa de «Israel» que en hebreo tiene significado similar) o bien proviene del hebreo Pileshet, Filistea (un modo romano de honrar a este antiguo enemigo de Israel). En uno u otro caso, fue el término con el que los romanos decidieron en el año 135 cortar los vínculos entre la vasalla Judea y su pueblo. Pero fue una locución geográfica, no nacional. En 1946 lo sintetizó el historiador árabe Philip Hitti: «No hay tal cosa como 'Palestina' en la historia». Y el predecesor de Arafat, Ahmed Shuqeiri lo expuso ante la ONU (31-3-56): «Es sabido que Palestina no es sino Siria del Sur».
Los palestinos no aparecen siquiera en las declaraciones de la ONU de algunas décadas atrás: la celebérrima resolución 242 de noviembre de 1967, que fue votada como consecuencia de la «ocupación», no los menciona (ni qué hablar de su «Estado»). Sólo habla de refugiados.
Sin embargo la gordilla se las ha ingeniado en abundar en solidaridad con los palestinos por el «genocidio» que padecen. Es lo único que sabe del tema y en la enormidad de su sapiencia no cabe ningún dato más, ni siquiera el de una tercera parte del pueblo hebreo que fue exterminado por europeos que nos odian como ella.
Cuando debido a una corrupción municipal la ignota Susana León Gordillo fue ascendida a alcaldesa de Ciempozuelos, supuso que se le arrimaban días de fama y gloria. Pero como ambas virtudes se le demoraron, decidió engrosar la historia más atolondradamente, por medio de añadir a los cien un pozuelo más, enorme como un valle de lágrimas: el desprecio por los seis millones de judíos que fueron humillados, torturados, deshumanizados y muertos en la maquinaria genocida más brutal jamás creada.
Aún insaciable, en su gordilla saña procedió a lanzar simultáneamente una segunda injuria contra las víctimas del sadismo nazi. El blanco de su odio es la máxima creación de los sobrevivientes de Auschwitz: el Estado judío, donde reside la mayoría de las víctimas de la Shoá, y que ahora es leonina y nuevamente acusado de «genocida». No se suministran fundamentos para avalar la palabreja, porque bien entienden las gordillas que la mitología judeofóbica será más convincente cuanto más exenta de explicaciones se perpetre la ofensiva.
Después de todo, han impuesto la vox pópuli de que Arafat era un adalid de la paz y el sheik Yasin un líder espiritual, que en Palestina hubo alguna vez un Estado árabe y Jerusalén fue alguna vez su capital, que en Yenín los israelíes perpetraron masacres y que Sabra y Chatila fueron matanzas sionistas, que los medios españoles informan ecuánimemente sobre el Oriente Medio, que el «lobby judío» domina a los EEUU o al mundo, que los judíos somos tacaños y réprobos, y que existe un genocidio de árabes palestinos.
Tanto se han infiltrado estas sandeces en cierta conciencia española que ahorran toda demostración y se limitan a huestes de periodistas reclutados para repetirlas a favor de «la causa».
Y como la leona lo sabe todo, ha echado mano de ellas para embadurnar la sagrada memoria de los seis millones de víctimas de la Shoá y sumarse así a sus verdugos. Debemos agradecer a su dardo que nos haya ilustrado sobre la esencia de la judeofobia, aunque su sabiduría no albergue el dato menor de que la voz genocidio fue acuñada por el abogado judío Rafael Lemkin cuando el Holocausto llegaba a su fin, y que forma parte de una terminología que se generó precisamente a partir de la judeofobia de raleas como la de la alcaldesa.
La mera existencia de términos como diáspora, gueto, pogromo y Holocausto, indica cuán singular e influyente es este odio. Fueron acuñados para definir aspectos del accionar judeofóbico, pero se deslizaron a significados universales, y hoy se habla de la «diáspora irlandesa» o del «gueto de Harlem».
El judeófobo da un paso adicional: se desentiende de esa universalización y en su cleptograma se apodera de esas palabras para zaherir con ellas precisamente a los judíos, como cuando de los doscientos países del mundo llama «país nazi» nada menos que a Israel.
Este robo de letras y terminología, o cleptograma, refleja en el lenguaje el modo en que la judeofobia opera en los hechos. En uno de sus primeros estadios actúa por medio de la cleptohistoria, que consiste en apropiarse ya no de los vocablos sino de la historia judía misma. Despoja a los israelitas de su pasado y lo acapara, de modo que eventualmente necesitará eliminar a sus portadores originales para justificar su propia historia.
Una de las estudiosas de este fenómeno es Eliane Amado Levy-Valensi quien hace medio siglo interpretó la judeofobia como el resultado del fracaso de quienes intentan robar la historia judía para quedarse con ella. Así lo analiza con respecto a la antigüedad:
«El judaísmo era ya una religión vetusta que ostentaba una gran literatura, con grandes héroes y sabios en su pasado, y además una promesa divina de un futuro más glorioso. El cristianismo no poseía ello. Por lo tanto los primeros cristianos reclamaron la Biblia, al principio como antesala de Jesús pero luego como exclusivamente suya». Al presentarse como heredera de los patriarcas y profetas hebreos, la patrística debió arremeter contra quienes perpetuaban la tradición bíblica a los efectos de descalificarlos y legitimar su carácter de verdaderos herederos.»
La novedad cleptohistórica
Durante el siglo XX la judeofobia de los líderes palestinos podría ser explicada desde la misma perspectiva. Incluso Jesús de Nazaret es reformulado por ellos como «un palestino». La falta de una larga historia propia los hace curiosamente envidiosos del prolongado pasado de los judíos.
Un argumento cercano elaboró el senador uruguayo Horacio Asiain Marquez en un ensayo de 1962 francamente titulado Yo fui antisemita: la resistencia contra el pueblo judío provendría de que «fuera de éste, casi no hay sociedades humana cuyas tradiciones se remonten más allá de unos siglos… muy pocas asociaciones humanas tienen memoria de sí mismas».
El escritor israelí A. B. Iehoshua propuso en 1974 una variación del mismo motivo:
«Hay algo en nosotros que despierta una reacción insana entre otras naciones... No sé si la palabra insana es apropiada pero no tengo otra mejor… Los alemanes tuvieron una actitud insana hacia los judíos, los árabes viven esa insania a diario. Quizá haya algo de excepcional en todo nuestro judaísmo, en todo ese riesgo que tomamos sobre nosotros, en el hecho de que vivamos al borde de un abismo, y que sepamos cómo hacerlo. Nuestra naturaleza judía es para nosotros clara y podemos sentirla, pero difícilmente pueda ser comprendida por el mundo, y con algo de lógica se puede hasta justificar esa falta de comprensión, porque cuando se afronta el fenómeno del judío, no es tan fácil entenderlo. Para aquellas naciones que se encuentran con nosotros en una determinada situación histórica, como sucedió con los alemanes y con los árabes, nuestra existencia misma y lo inasible de nuestra naturaleza para ellos, puede ser un factor que contribuya a desencadenar ciertas formas de la locura.»
La historia del pueblo hebreo es anulada en la historiografía antisionista. La anulación comienza con el cleptograma de la voz «palestinos», y continúa con una cleptohistoria general.
Hemos mencionado en otro artículo una enciclopedia judaica de 1906 íntegramente accesible en Internet y en la que se discurre sobre «arqueólogos palestinos, rabinos palestinos, profesores palestinos», todos ellos judíos de la Tierra de Israel. Hasta 1920 sólo a los hebreos se aplicaba el gentilicio palestinos: Fondo Nacional Palestino, Orquesta Filarmónica Palestina, diario Palestine Post –todos judíos. La brigada israelita que combatió a los franquistas se denominaba Brigada Palestina. No hablaban árabe sino hebreo. Como la que combatió en el ejército británico durante la Segunda Guerra, bajo el nombre de Brigada Palestina de Voluntarios Judíos. Ya en 1798 el filósofo Emanuel Kant se refería a los judíos como «palestinos».
Los árabes se autodefinían como «miembros de la Gran Siria». No aspiraban a la independencia de una tierra que nunca había sido independiente salvo bajo gobierno hebreo.
Durante la segunda mitad del siglo XX la voz palestinos sufrió una metamorfosis semántica sin parangón. Y los gordillos proyectan esa transformación al pasado más remoto. Al respecto se pregunta Joseph Farah, periodista árabe americano
«¿no resulta interesante que antes de la guerra de los Seis Días de 1967 no hubo entre los árabes un movimiento serio para crear una patria palestina? ¿Cómo es posible que los palestinos súbitamente descubrieran su identidad nacional después de que Israel venciera en la guerra?... No hay idioma palestino, no hay cultura palestina distintiva. Nunca hubo una tierra llamada Palestina gobernada por palestinos.»
El nombre «Palestina» tiene dos posibles raíces. Bien proviene del griego palaistes, que significa «luchador» (la traducción directa de «Israel» que en hebreo tiene significado similar) o bien proviene del hebreo Pileshet, Filistea (un modo romano de honrar a este antiguo enemigo de Israel). En uno u otro caso, fue el término con el que los romanos decidieron en el año 135 cortar los vínculos entre la vasalla Judea y su pueblo. Pero fue una locución geográfica, no nacional. En 1946 lo sintetizó el historiador árabe Philip Hitti: «No hay tal cosa como 'Palestina' en la historia». Y el predecesor de Arafat, Ahmed Shuqeiri lo expuso ante la ONU (31-3-56): «Es sabido que Palestina no es sino Siria del Sur».
Los palestinos no aparecen siquiera en las declaraciones de la ONU de algunas décadas atrás: la celebérrima resolución 242 de noviembre de 1967, que fue votada como consecuencia de la «ocupación», no los menciona (ni qué hablar de su «Estado»). Sólo habla de refugiados.
Sin embargo la gordilla se las ha ingeniado en abundar en solidaridad con los palestinos por el «genocidio» que padecen. Es lo único que sabe del tema y en la enormidad de su sapiencia no cabe ningún dato más, ni siquiera el de una tercera parte del pueblo hebreo que fue exterminado por europeos que nos odian como ella.
Fuente El Catoblepas • número 60 • febrero 2007 •
jueves, 1 de marzo de 2007
A propósito de una foto de Javincho en Tonica per tutti

Perdón por la intromisión pero tengo que contarles que el grupo escultorico conocido como "La Carbonera" se erigió en homenaje a D. Luis Adaro y Magro, fundador del Hospital Adaro para accidentes laborales (especializado en traumatología y accidentes propios de la minería)en 1910. Y se le conoce como Carbonera por la señora que representa el penoso trabajo de las mujeres en una época incipiente de la minería del carbón, si bien es cierto que el artefacto donde se guarda el carbón recibe el mismo nombre. Un saludo.
martes, 27 de febrero de 2007
lunes, 26 de febrero de 2007
EL PODER ALTISONANTE DEL VERBO
HOMERO • SAFO • VIRGILIO • HORACIO • LUCRECIO • IMRU-UL-QAIS • DANTE TOTOQUIHUATZIN • ALIGHIERI • NETZAHUALCÓYOTL • MEINLOH VON SEVELINGEN • OMAR KHAYYAM • MACUILXOCHITZIN • ARNAUD DANIEL • BERNAT DE VENTADORN • WALTHER VON DER VOGELWEIDE • TLATECATZIN • FRANCISCO PETRARCA • CUACUAUHTZIN • GARCILASO DE LA VEGA • JUAN RUIZ ARCIPESTRE DE HITA • AYOCUAN • ALONSO DE ERCILLA • FRAY MIGUEL DE GUEVARA • RAFAEL LANDÍVAR • NOVALIS • JAMES MACPHERSON • BALTASAR GRACIÁN • ALONSO DE ERCILLA • FRANCISCO DE QUEVEDO • WILLIAM BLAKE • PERCY BYSSHE SHELLEY • EMMANUEL SWENDEBORG • SAMUEL TAYLOR COLERIDGE • LUIS DE GONGORA • BERNARDO DE BALBUENA • JOSÉ MARÍA HEREDIA • LUIS DE CAMOENS • MATSUO BATSHO • FRIEDRICH SCHILLER • JORGE MANRIQUE • JOSÉ HERNÁNDEZ • MAX JACOB • DUARTE DE BRITO • MANUEL GONZÁLEZ PRADA • CONDE DE LAUTREAMONT • JOHN MILTON • FRAY LUIS DE LEÓN • JAIME TORRES BODET • GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER • SAN JUAN DE LA CRUZ • THOMAS DE QUINCEY • JUAN ZORRILLA DE SAN MARTÍN • FRIEDRICH HÖLDERLIN • REGINO PEDROSO • VALERY LARBAUD • ANTONIO MACHADO • AMELIA DENIS • DAN ANDERSON • MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA • EZRA POUND • JOAM DE MENESES • LECONTE DE LISLE • SULLY PRUDHOMME • RUBÉN DARÍO • CÉSAR VALLEJO • EMIL LUDWIG • PAUL VERLAINE • MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA • ESTANISLAO DEL CAMPO • THÉOPHILE GAUTIER • CÉSAR PAVESE • SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ • WALT WHITMAN • ADA NEGRI • AYRAS NÚÑEZ • MARÍA MONVET • FILIPO MARINETTI • JOSÉ ENRIQUE RODÓ • PAUL ELUARD • JEAN ARTHUR RIMBAUD • CHARLES BAUDELAIRE • ANTONIO FOGAZZARO • RALPH W. EMERSON • EMILY DICKINSON • OSIP MANDELSTAM • GUILLAUME APOLLINAIRE • JUANA DE IBARBOUROU • MIGUEL HERNÁNDEZ • ANDRÉS CHÉINER • RAINER MARIA RILKE • EMILY DICKINSON • S.A. ESSENIN • HART CRANE • ROBINSON JEFFERS • MANUEL MAPLES ARCE • DIOGO DE COUTO • ARTURO GRAF • GIOVANNI CAMERANA • PAUL VÁLERY • EMILIO VERHAEREN • RENÉ CHAR • PAUL CELAN • REINER KUNZE • HILDA DOOLITLE • EDNA ST. VICENT MILLAY • CARL SANDBURG • ELINOR WYLIE • VLADIMIR HOLAN • T.S. ELIOT • GÉRARD DE NERVAL • ANNA AJMÁTOVA • LAZA KOSTIC • GIOVANNI PASCOLI • WILLIAM CARLOS WILLIAMS • ALEXANDER BLOK • THOMAS HARDY • WALLACE STEVENS • MARIANNE MOOR • PHILIP LARKIN • SOFÍA ARZARELLO • LUIS FELIPE VILELA • DEREK WALCOTT • ROBERT LOWELL • EDGAR LEE MASTER • FEDERICO GARCÍA LORCA • ROSARIO SANSORES • PEDRO SALINAS • KASIMIR WIERZYNKI • EUGENIO FLORIT • SARA DE IBÁÑEZ • ANDRÉ BRETON • FRANCESCO PASTONCHI • GERARDO DIEGO • TRISTAN TZARA • NICOLÁS GUILLÉN • JORGE LUIS BORGES • LOUIS-FERDINAND CÉLINE • PORFIRIO BARBA-JACOB • OLGA OROZCO • RICARDO ARENALES • MARÍA ENRIQUETA • MAÍN JIMÉNEZ • MIGUEL ÁNGEL OSORIO • FRANCISCO LUIS BERNARDES • EDUARDO MARQUINA • SALVADOR NOVO • AUSIAS MARCH • HORTENSIA LÉNICA PUYHOL • RENATO LEDUC • OPHELIA CALO BERRO DE RIBEIRO • LUIS G. URBINA • ALLEN GINSBERG • HRAN NAZARIANTZ • RAFAEL ALBERTI • PETER-PAUL ZAHL• JOSÉ LEZAMA LIMA • TEOGNIS DE MÉGARA • MARGARITA DÍAZ DEL CASTILLO • ANTERO DE QUENTAL • ATILA JOZSEF • GABRIELA MISTRAL • JORGE CUESTA • TRISTÁN CORBIÉRE • SILVIA PLATH • LEÓN FELIPE • ROBERT FROST • W.H. AUDEN • WILLIAM BUTLER YEATS • CRISTOPER ISHERWOOD • OCTAVIO PAZ • GILBERTO OWEN • DYLAN THOMAS • EFRAÍN HUERTA • JAIME SABINÉS • JUAN BAÑUELOS • JOSÉ CARLOS BECERRA • LEOPOLDO AYALA • HAFEZ SHIRAZÍ • JIM MORRISON • CARLOS MARZAL • PERE GIMFERRER • BLANCA VARELA • ANTONIO GAMONEDA • CARLOS PELLICER • RAFAEL AROZARENA • ANECTA ANOLLES EGAÑA • AMALIA PUGA • LUIS PALÉS MATOS • GUIDO GERONETTI • EDUARDO JORDÁ • SAINT-JOHN PERSE • LORD BYRON • JOHN KEATS • LOURDES CASAL • EVODIO ESCALANTE • GIACOMO LEOPARDI • DELMIRA AGUSTINI • GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA • JOSÉ MARTÍ • JOSÉ EMILIO PACHECO • MARÍA F. GRAVINA • ANTONIO GAMERO • EMILIA BERNAL • ROBERTO IBÁÑEZ • EUGENE EVTUCHENKO • VICENTE ALEIXANDRE • JUAN DE PADILLA • ALÍ LAMEDA • ENRIQUE LHIN • JUAN OCTAVIO PRENZ • WILLIAM WORDSWORTH • MARIO TREJO • FÉLIX GRANDE • CARLOS MARÍA GUTIÉRREZ • JOSÉ GOROSTIZA • JOSÉ MARÍA HEREDIA • JULIO HERRERA Y REISSIG • ROBERTO BRENES MESEN • JUAN DE MENA • JUAN CUNHA • JOSÉ ASUNCIÓN SILVA • HUGO GUTIÉRREZ VEGA • FERNANDO PESSOA • JUAN RAMÓN JIMÉNEZ • JOSÉ JUAN TABLADA • GERMÁN ARZUBIDE • VICENTE HUIDOBRO • LÉOPOLD SÉDAR • AIMÉ CÉSAIRE • MARIO BENEDETTI • ERNESTO CARDENAL • ELKIN RESTREPO • PEDRO SHIMOSE • WISLAWA SZYMBORSKA • GUILLERMO CARNERO • KOSTANTINOS KAVAFIS • OMAR LARA • JORGE CARRERA ANDRADE • CLARIBEL ALEGRÍA • TOMÁS HARRIS • ROQUE DALTON • CHARLES BUKOWSKI • PABLO NERUDA • SALVADOR DÍAZ MIRÓN • LEOPOLDO LUGONES • JOAN BROSSA • LEÓN DE GREIFF • JAVIER SICILIA • MANUEL ACUÑA • LEÓN DAMAS • HANS MAGNUS ENZENSBERGER • JORGE EDUARDO EIELSON • NICANOR PARRA • JUANA CASTRO • LUIS ANTONIO DE VILLENA • JOAQUÍN SABINA • JORGE ENRIQUE ADOUM • HAROLDO DE CAMPOS • MANUEL DEL CABRAL • MAKOTO OOKA • FAYAD JAMÍS • REINA MARÍA RODRÍGUEZ • ALGERNON SWINBURNE • EDUARDO LANGAGNE • GIOCONDA BELLI • CARLOS PATIÑO • ALFONSINA STORNI • RAMÓN LÓPEZ VELARDE • CINTIO VITIER • XAVIER VILLAURRUTIA • FINA GARCÍA MARRUZ • BARTOLOME HIDALGO • JOSÉ SANTOS CHOCANO • JOSÉ ANGEL VALENTE • VLADIMIR MAYAKOVSKI • LUIS CERNUDA • HUGO GOLA • JAIME LABASTIDA • ÁNGEL CRESPO • JOHANNES BOBROSWSKI • CLAUDIO RODRÍGUEZ • CARMEN CONDE • ADOLFO WESTPHALEN • JUAN GELMAN • GONZALO ROJAS • JOSÉ KOSER • MÁRIO CESARINY • LOUIS ARAGÓN • AMPARO AMORÓS • EDUARDO LIZALDI • SILVIA TOMASA RIVERA • RUBÉN BONIFAZ NUÑO • TOMÁS SEGOVIA • DAVID HUERTA • JOSÉ LUIS RIVAS • KIRA GALVÁN • ELSA CROSS • FRANCISCO CERVANTES • VERÓNICA VOLKOW • ISABEL QUIÑÓNES • MANUEL ULACIA • MARCO ANTONIO CAMPOS • MARGARITO CUÉLLAR • VÍCTOR MANUEL MENDIOLA • HÉCTOR CARRETO • ELVA MACÍAS • ANTONIO DELTORO • MIRIAM MOSCONA • GLORIA GERVITZ • FABIO MORÁBITO • RICARDO SOLÍS • CARMEN BOULLOSA • GERARDO DENIZ • FRANCISCO HERNÁNDEZ • JAIME MORENO VILLARREAL • MIGUEL DE ANDA JACOBSEN • RAÚL RINCÓN MEZA • ALFONSO RENÉ GUTIÉRREZ • LUIS CORTÉS BARGALLÓ • JUANA RIOS AIZÚ • GILBERTO ZÚÑIGA • RUBÉN VIZCAÍNO VALENCIA • VÍCTOR HUGO LIMÓN • LUCILA VILLA • NEIRO FERNELY LEÓN • VÍCTOR SOTO FERREL • ROBERTO CASTILLO UDIARTE • MARA LONGORIA • EDUARDO ARELLANO • ANA MARÍA FERNÁNDEZ • FRANCISCO MORALES • ELIZABETH CAZESSÚS • ABIGAEL BOHORQUEZ • EDMUNDO LIZARDI • ESTELA ALICIA LÓPEZ LOMAS • DANIEL CHARLES • FRANCISCO MENDOZA AGUILAR • MARTHA NÉLIDA RUIZ • EDWARD COWARD • MARÍA EDMA GÓMEZ • ALFONSO GARCÍA CORTEZ • ELIZABETH VILLA • ÓSCAR HERNÁNDEZ • MARIO BOJÓRQUEZ • JUAN ANTONIO DI BELLA • GABRIEL TRUJILLO MUÑOZ • MARIANA MARTÍNEZ ESTÉNS • MANUEL ROMERO • NOÉ CARRILLO • RAÚL NAVEJAS • RAEL SALVADOR • JUAN MARTÍNEZ • PATY BLAKE • CARLOS MARTÍNEZ • LAURA JÁUREGUI • ÓSCAR VILLEGAS • DOLORES DORANTES • JORGE ORTEGA • ALEJANDRA RIOSECO • JORGE ALVARADO • CARLOS ADOLFO GUTIÉRREZ VIDAL • LORENA CIENFUEGOS • JUAN D. BARAJAS • ADRIANA SING • CAMELIA GARCÍA • AMARANTA CABALLERO • ELIZABETH ALGRÁVEZ •
http://marconsed.blogspot.com/
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DRUG UP

“La realidad es tan solo una muleta”PROVERBIO HIPPIE
Se quedó en el hospital de caballos
evocando una pintura
Se fue para no volvera una fiesta de amigos Arremetida de mal-agüero
Dicen que la policía se bajo la bragueta¡
Abrió sus muslos y la drogooooooooo!!!
Mi linda Maggymi querida Maggy
El hueco caleidoscópico en tu miradaY mss adentro todavía él vomito que arde
El cuerpo tirado y tu alma en el aire
Mi querida MaggyMi vida linda Maggy
Tu cuerpo tirado y el alma en el aire
Y mas adentro todavía él vomito que arde
Se quedó en el hospital de caballos
evocando una pintura
“Me fui con las barbas largas
embriagados amigos del alma
me dieron un pedazo de Luna •
Rael Salvador. "Pandemonium" 1990
http://marconsed.blogspot.com/
Se quedó en el hospital de caballos
evocando una pintura
Se fue para no volvera una fiesta de amigos Arremetida de mal-agüero
Dicen que la policía se bajo la bragueta¡
Abrió sus muslos y la drogooooooooo!!!
Mi linda Maggymi querida Maggy
El hueco caleidoscópico en tu miradaY mss adentro todavía él vomito que arde
El cuerpo tirado y tu alma en el aire
Mi querida MaggyMi vida linda Maggy
Tu cuerpo tirado y el alma en el aire
Y mas adentro todavía él vomito que arde
Se quedó en el hospital de caballos
evocando una pintura
“Me fui con las barbas largas
embriagados amigos del alma
me dieron un pedazo de Luna •
Rael Salvador. "Pandemonium" 1990
http://marconsed.blogspot.com/
EL CIUDADANO PERFECTO
Obrero de la contraluz mejor tiniebla
con un sol reprobado y sus planetas perversos
girando siempre sobre el mismo círculo
donde cada vez es más profundo el mal
Programado estoy sobre la tierra barbechada
El trigo huyó de mi zurrón en el pico de los cuervos
y seductoras arpías me llenaron los bolsillos
con cizaña
Consciente estoy que en cada encrucijada
dejo una estela de ingratitudes y blasfemias
que en mis recónditos proyectos
me he convertido en guarida de aves inmundas
Por algo soy el ciudadano perfecto
de la gran Babilonia
(Inédito, 2005)
Julio Iraheta Santos (poeta salvadoreño)
http://www.artepoetica.net/Julio_Iraheta_Santos1.htm
con un sol reprobado y sus planetas perversos
girando siempre sobre el mismo círculo
donde cada vez es más profundo el mal
Programado estoy sobre la tierra barbechada
El trigo huyó de mi zurrón en el pico de los cuervos
y seductoras arpías me llenaron los bolsillos
con cizaña
Consciente estoy que en cada encrucijada
dejo una estela de ingratitudes y blasfemias
que en mis recónditos proyectos
me he convertido en guarida de aves inmundas
Por algo soy el ciudadano perfecto
de la gran Babilonia
(Inédito, 2005)
Julio Iraheta Santos (poeta salvadoreño)
http://www.artepoetica.net/Julio_Iraheta_Santos1.htm
domingo, 25 de febrero de 2007
Carnaval
Encontrar los trajes de luces no fue fácil.-- ¿Dónde coño encontramos trajes de torero para semejantes personajes? Tendremos que buscar de banderillero de tercera fila o al final de su carrera. Pero recordé que mi abuelo tenía un amigo que era el dueño de una sombrerería, quedaba en una esquina del parque viejo. Llamé y después de presentarme al encargado, que enseguida me relacionó con mi abuelo al que él también conocía y recordaba, me aseguró que si bien en el comercio no trabajaba ese género que haría lo posible por encontrarnos algo y que ya nos avisaría. Luego supe por Berta, una amiga que no sabía que trabajaba allí, que enseguida le dio un recado al chaval que tienen de pinche y que este dejó en el armario la escoba con la que barría hacia el patio y que se fue a cumplir el encargo. Y le chocó porque no suele haber cosas así como de cuchicheos. Aunque ella tiene que decir que algunos compañeros y compañeras no son muy considerados con el resto, porque ella misma sin ir más lejos tuvo un día que arreglárselas y atender todas las ventas del día porque alguno o alguna había faltado. Y ahora cuando se cruza con una misma baja la mirada como sabiéndose culpable y rumiando su arrepentimiento. Pero bueno a lo peor también pudiera ser que aquel día se encontrara realmente enferma, la persona en concreto digo... Menuda bara con el rollo de Ana, la compañera que en diez años faltó un día al curro y lo mucho que trabajé, y todo sobre mí, y ella ni mú que me ve y baja la vista, seguro que ahora se arrepiente y no puede decir nada, y la gente nerviosa que cuando Berta se lanza a largar hay que salir huyendo, alguno hizo ademán de hacerla callar a la fuerza, joder que trabajar en una sombrerería de lujo debe estresar lo suyo oye, un encargado, dos dependientas, un pinche, un director de proyectos... clientes. Cuando llegó el chaval con el cachondeito del ¿qué tal Mamerto?, hasta Berta se calló y eso que estaba en la parte de que si Ana cobra y yo tengo que acarrear al almacén los modelos, y eso que ella no había fallado ni un solo día, y que no había derecho. Segismundo gritó haciendo bocina con las manos –Virgilio changó!!! Y Piñera pillado en tránsito levitó por unos momentos despegándose totalmente de la silla sobre la que estaba sentado. Luego ya repuesto volvió a ocupar su lugar y procedió a incluir en el relato a la señora elegante. Esta es amiga de Ana, o por lo menos eso es lo que cuenta Berta porque ella aprecia que en cuanto entra la mencionada en el comercio a la otra se le hace el... -Sin ir más lejos a esa también le cobró la señorita Ana y yo al almacén como siempre.
Casimiro Palacios García
Casimiro Palacios García
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