No es mi pretensión, en esta columna, disertar sobre las virtudes físicas ni sobre la belleza de la mujer española; que lo es y mucho; ni enumerar los rasgos antropométricos que, de ellas, nos atraen a los varones ibéricos, tan brutos y ancestrales nosotros. Tampoco he decidido liberar mi esencia de rockero en la carlinga de un stuka. Es por el contrario; un intento de desempolvar las meninges de mi ocupación educativa, no sé si también devoción, tan atoradas por momentos, en unas circunstancias como las actuales que atentan contra la capacidad intelectual de las personas, aunque algunos crean que el sistema no debe evolucionar.
Hace unas fechas; una televisión de ámbito nacional, presentaba un jocoso dossier que pretendía corroborar o desterrar el totémico tópico sobre la supuesta o manifiesta inferioridad intelectual de las rubias. Ojo y aviso a navegantes; pocos dichos populares son más discriminatorios y vejatorios para la mujer, rubia o morena, castaña o pelirroja, que éste.
A lo largo de las calles de una ciudad, se entrevistaba a féminas, de variado tinte capilar, con una batería compuesta por preguntas de distintos temas; estaban presentes la política, economía, cultura, deporte o sexo. Sin cortarse ni un pelo, no sé el color, ni ruborizarse, la reportera aseguraba que en este último campo, el del dominio de las técnicas sexuales, eran las rubias las más destacadas. Querido primo; y todo, para dar más morbo, como si el tratamiento del estudio ya mostrara poco de por si. El resultado final; empate, a quince aciertos. Hasta aquí, todo bien; el típico tópico se había borrado. La capacidad intelectual de las españolas, no depende del color del pelo, sentenciaba el concienzudo análisis. Pero la deformación profesional, a pesar de lo tarde de la emisión del programa, me hizo buscar más allá del esplendor físico o serena madurez de las encuestadas. El susodicho empate “tien que rascar”; me explico. Observando el porcentaje de respuestas atinadas, se refleja un pírrico, pobre y desolador resultado. Calculo que se dispararon más de cuarenta preguntas, algunas con varios psibilidades de acierto, como la que pretendía conocer el título de una obra cualquiera de Camilo José Cela. Por sus expresiones, algunas parecían pensar que era un joven escritor, gallego por ejemplo, que está empezando, y al que se le ven muy buenas maneras. Tampoco podemos olvidar las realizadas con trampa; como ¿Quiénes “fueron” Ramón y Cajal?. Al entender de algunas, un par de buenos investigadores médicos. Todo produciría arritmias en cerebros bien amueblados. Por suerte; yo hace tiempo que decidí no perder tiempo en la aqruitectura de interiores del mio; y así sufro menos.
Por ley de probabilidades; lo que vale para las féminas, tanto monta para los rubinos, morenitos o pelirojos; melenudos o calvos; tunantes, varones y caballeros, de nuestra España; pues la cultura no tiene fronteras, ni geográficas ni de género. En fin; como diría un castizo, “tira pa lante; que libres”, que mientras tengamos “Chiki-chiki” y buena fuente que le dé caudal para explayarse, con el “breikidans”, todo va bien. O no?. Todo depende del cristal con que se mire, amigos marchosos.
Heri Gutiérrez García.
viernes, 30 de mayo de 2008
jueves, 29 de mayo de 2008
EL MIEDO A LO DESCONOCIDO
Recientemente cayó en mis manos un libro titulado “Nomiedo; en la empresa y en la vida” de Pilar Jericó, Doctora en Economía y profesora en varias escuelas de negocio. En él se analiza el mecanismo del miedo, que se siente desde el prisma personal o en la actividad empresarial. Sin haber leído nada, pues se encontraba envuelto en papel celofán, me sedujo una frase que reposaba en la parte baja de su lomo; “No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”; quien la pronunció, el Nobel Nelson Mandela, es garantía suficiente para atraer a la lectura del libro al que presentaba. Después de deslacrar el aburrido preciento, me enfrasqué en una animada aventura, la de leerlo. Se analizaban, en él, las causas por las que, desde el albor de las civilizaciones, y primero aún, el hombre había quedado, en ciertas ocasiones, aterido, paralizado o desmembrado por las tenazas del miedo; y también como el pánico más tribal nos impide conseguir los triunfos que anhelamos. Evidentemente; estoy muy lejos de poder opinar al nivel de la autora, pero seguramente que mi experiencia vital, la tuya y la de tu prima, nos permiten reflexionar sobre ello y aportar nuestro pequeño granito de arena al asunto. Intentaré, a lo largo de esta columna, exponer algunos ejemplos que pueden explicar las causas, resultados y consecuencias que supone esta catarsis personal, para quien se enfrenta a ella.
El gran Pepe “Teverga”, durante varias décadas, entrenador de atletas, más o menos rentables, de la Universidad de Oviedo, iniciaba las rutinas de preparación en cada temporada con el siguiente razonamiento: “A igualdad de condiciones físicas, siempre gana las carreras aquél que mas genio tiene...” Bueno; él decía “...Mala Hostia...”, pero es lo mismo. Además, la grandeza de este gran comunicador y educador de personas era tal que tenía clara y díafana, cristalina más bien, la siguiente máxima: “Correr; corren mucho los galgos, pero son perros...” El bueno de Pepe nos quería transmitir la idea de que el convencimiento en las posibilidades propias es garantía de triunfo. Nunca uno mismo puede, ni debe, imponerse trabas personales. Qué se lo digan sino al recordman mundial de los cien metros lisos, el Jamaicano Asafa Powell, quien es capaz de volar sobre el tartán de las pistas cuando corre contra velocistas segundones, en mítines e serie “B”; pero se agarrota y acompleja en las grandes competiciones, donde las exigencias son máximas y el cobre se bate en el tope de su cotización.
Por otro lado; la historia y su trascripción, más o menos literal, en la mitología nos salpican de ejemplos donde la concepción del éxito nace de la correcta respuesta ante las situaciones que causan el miedo. Que se lo pregunten , esta vez, al pastor David antes de su combate con Goliat; a los trescientos, que a las órdenes de Leónidas, defendieron el paso de las Termópilas bloqueando el avance de los persas de Jerges; a Cristóbal Colón en su primer y errático viaje a las posteriormente conocidas como Indias Occidentales; o más recientemente a todos los héroes anónimos en la batalla del día a día.
Pero; ¿Qué es el miedo?. Según cualquier enciclopedia de Psicología; El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. Este mecanismo se desata por que el sistema límbico del cerebro, tiene una estructura llamada amígdala, que percibe situaciones potencialmente hostiles y genera ansiedad, como si fuese una pila de alto voltaje, con lo que la repuesta es la huida, lucha, alivio del dolor para seguir defendiéndonos o la rendición cuando el acoso es insostenible. Esto que describo, seguro que no os es desconocido; su nombre, el estrés, de todos familiar. Pero, contrariamente a lo que parece, no es malo; pues nos permite seguir viviendo, lo verdaderamente negativo es la acumulación de éste a lo largo de mucho tiempo; se genera entonces el distrés, o estrés perjudicial. Esta mala e ineficiente gestión emocional, en los animales es fácilmente solucionable si se extirpa esta parte del cerebro, amígdala; en cambio en los seres humanos, el miedo no desaparece con tal operación. Afortunadamente debemos solucionar estas disfunciones de otras maneras.
La sociedad actual, de la opulencia o no, se caracteriza por poseer una serie de corsets que constriñen la capacidad social de las personas; nos mancilla en muchas ocasiones, e impide ser felices, según quisiéramos, en otras. Culpable de muchas enfermedades, llamadas psicosomáticas, como algunos casos de asma o cáncer. Responsable de que la esfera vital, que nos pertenece, se reduzca hasta asfixiarnos. De ahí que parte del éxito personal al que podemos aspirar se base en la capacidad de reciclar las emociones negativas que nos turban. Solo así seremos capaces de reconocer la realidad ajena, sin ponernos excesivamente nerviosos por que sea diferente a la nuestra; o comprenderemos las causas, aunque no las comparamos, por las que el primo Juan bebe mistela y la tía Clodomira agua de rosas, a primera hora de la mañana. Así de maravillosa, plural, respetuosa y consustancial es la vida amigos míos. Feliz existencia, a todos.
Heri Gutiérrez
El gran Pepe “Teverga”, durante varias décadas, entrenador de atletas, más o menos rentables, de la Universidad de Oviedo, iniciaba las rutinas de preparación en cada temporada con el siguiente razonamiento: “A igualdad de condiciones físicas, siempre gana las carreras aquél que mas genio tiene...” Bueno; él decía “...Mala Hostia...”, pero es lo mismo. Además, la grandeza de este gran comunicador y educador de personas era tal que tenía clara y díafana, cristalina más bien, la siguiente máxima: “Correr; corren mucho los galgos, pero son perros...” El bueno de Pepe nos quería transmitir la idea de que el convencimiento en las posibilidades propias es garantía de triunfo. Nunca uno mismo puede, ni debe, imponerse trabas personales. Qué se lo digan sino al recordman mundial de los cien metros lisos, el Jamaicano Asafa Powell, quien es capaz de volar sobre el tartán de las pistas cuando corre contra velocistas segundones, en mítines e serie “B”; pero se agarrota y acompleja en las grandes competiciones, donde las exigencias son máximas y el cobre se bate en el tope de su cotización.
Por otro lado; la historia y su trascripción, más o menos literal, en la mitología nos salpican de ejemplos donde la concepción del éxito nace de la correcta respuesta ante las situaciones que causan el miedo. Que se lo pregunten , esta vez, al pastor David antes de su combate con Goliat; a los trescientos, que a las órdenes de Leónidas, defendieron el paso de las Termópilas bloqueando el avance de los persas de Jerges; a Cristóbal Colón en su primer y errático viaje a las posteriormente conocidas como Indias Occidentales; o más recientemente a todos los héroes anónimos en la batalla del día a día.
Pero; ¿Qué es el miedo?. Según cualquier enciclopedia de Psicología; El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. Este mecanismo se desata por que el sistema límbico del cerebro, tiene una estructura llamada amígdala, que percibe situaciones potencialmente hostiles y genera ansiedad, como si fuese una pila de alto voltaje, con lo que la repuesta es la huida, lucha, alivio del dolor para seguir defendiéndonos o la rendición cuando el acoso es insostenible. Esto que describo, seguro que no os es desconocido; su nombre, el estrés, de todos familiar. Pero, contrariamente a lo que parece, no es malo; pues nos permite seguir viviendo, lo verdaderamente negativo es la acumulación de éste a lo largo de mucho tiempo; se genera entonces el distrés, o estrés perjudicial. Esta mala e ineficiente gestión emocional, en los animales es fácilmente solucionable si se extirpa esta parte del cerebro, amígdala; en cambio en los seres humanos, el miedo no desaparece con tal operación. Afortunadamente debemos solucionar estas disfunciones de otras maneras.
La sociedad actual, de la opulencia o no, se caracteriza por poseer una serie de corsets que constriñen la capacidad social de las personas; nos mancilla en muchas ocasiones, e impide ser felices, según quisiéramos, en otras. Culpable de muchas enfermedades, llamadas psicosomáticas, como algunos casos de asma o cáncer. Responsable de que la esfera vital, que nos pertenece, se reduzca hasta asfixiarnos. De ahí que parte del éxito personal al que podemos aspirar se base en la capacidad de reciclar las emociones negativas que nos turban. Solo así seremos capaces de reconocer la realidad ajena, sin ponernos excesivamente nerviosos por que sea diferente a la nuestra; o comprenderemos las causas, aunque no las comparamos, por las que el primo Juan bebe mistela y la tía Clodomira agua de rosas, a primera hora de la mañana. Así de maravillosa, plural, respetuosa y consustancial es la vida amigos míos. Feliz existencia, a todos.
Heri Gutiérrez
martes, 27 de mayo de 2008
Con hilo de esperanza a tu tobillo
Con hilo de esperanza a tu tobillo
amarro
mi verso de cometa
donde ondea
lo felices que fuimos
con muy poco.
de Víctor García Méndez, Epitafio de primavera, Colección Hesperya de Poesía, 2oo8.
Fuente http://www.mundoiconoclasta.blogspot.com/
amarro
mi verso de cometa
donde ondea
lo felices que fuimos
con muy poco.
de Víctor García Méndez, Epitafio de primavera, Colección Hesperya de Poesía, 2oo8.
Fuente http://www.mundoiconoclasta.blogspot.com/
domingo, 25 de mayo de 2008
Burrice de Tom Zé
Veja que beleza
Em diversa cores
Veja que beleza
Em vários sabores
A burrice está na mesa
Veja que beleza !
Refinada, poliglota
Anda na esquerda
Anda na direita
Mas a consagração
Chegou com o advento
Da televisão
Da televisão
Da televisão (Refrão)
Ensinada nas Escolas
Universidades e principalmente
Nas academias de louros e letras
Ela está presente
Ela está presente
(DISCURSO POLÍTICO)
Senhoras e senhores,
Senhoras e senhores,
Se neste momento solene não lhes proponho um feriado comemorativo para
a sacrossanta glória da burrice nacional, é porque todos os dias,
graças a Deus, do Oiapoque ao Chuí dos pampas aos seringais, ela já é
gloriosamente festejada, gloriosamente festejada.
Arrastão de Flaubert, no ''Sottisier" de "Bouvard et Pécuchet" e da música caipira
Em diversa cores
Veja que beleza
Em vários sabores
A burrice está na mesa
Veja que beleza !
Refinada, poliglota
Anda na esquerda
Anda na direita
Mas a consagração
Chegou com o advento
Da televisão
Da televisão
Da televisão (Refrão)
Ensinada nas Escolas
Universidades e principalmente
Nas academias de louros e letras
Ela está presente
Ela está presente
(DISCURSO POLÍTICO)
Senhoras e senhores,
Senhoras e senhores,
Se neste momento solene não lhes proponho um feriado comemorativo para
a sacrossanta glória da burrice nacional, é porque todos os dias,
graças a Deus, do Oiapoque ao Chuí dos pampas aos seringais, ela já é
gloriosamente festejada, gloriosamente festejada.
Arrastão de Flaubert, no ''Sottisier" de "Bouvard et Pécuchet" e da música caipira
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