People try to put us d-down (Talkin' 'bout my generation)
Just because we get around (Talkin' 'bout my generation)
Things they do look awful c-c-cold (Talkin' 'bout my generation)
I hope I die before I get old (Talkin' 'bout my generation)
This is my generation This is my generation, baby
Why don't you all f-fade away (Talkin' 'bout my generation)
And don't try to dig what we all s-s-say (Talkin' 'bout my generation)
I'm not trying to cause a big s-s-sensation (Talkin' 'bout my generation)
I'm just talkin' 'bout my g-g-g-generation (Talkin' 'bout my generation)
This is my generation This is my generation, baby
Why don't you all f-fade away (Talkin' 'bout my generation)
And don't try to d-dig what we all s-s-say (Talkin' 'bout my generation)
I'm not trying to cause a b-big s-s-sensation (Talkin' 'bout my generation)
I'm just talkin' 'bout my g-g-generation (Talkin' 'bout my generation)
This is my generation This is my generation, baby
People try to put us d-down (Talkin' 'bout my generation)
Just because we g-g-get around (Talkin' 'bout my generation)
Things they do look awful c-c-cold (Talkin' 'bout my generation)
Yeah, I hope I die before I get old (Talkin' 'bout my generation)
This is my generation This is my generation, baby
sábado, 2 de agosto de 2008
Abril bizarro (amazing)

Cabeceó y con el movimiento despertó el maestro, de un golpe de vista controló el gallinero que tenía delante de sus ojos.-- Chsssssst! Pero bueno, bueno, que griterío en ese fondo de reptiles. Ya se me están revolucionando demasiado caballeretes, y vosotros los pequeños ¿pero qué pasa? La clase se estremeció esperando el borrador a velocidad supersónica. Algo había que hacer, pensaban aquellos críos porque la tarde era buena para no hacer nada. --Que nos cuente una historia el maestro. --Don Raimundo una pregunta, por favor, por favor, una pregunta. ¿De qué pueblo era el Ingeniero López?
Bueno, pensó medio dormido aún, no es tan fácil determinar el lugar de nacimiento del mencionado. --¿Maizales, y usted, que veo que está tan interesado en las cuestiones que suscitan sus compañeros o compinches, según se mire y aplique el código penal, que opina al respecto?
--Señor maestro yo le respeto siempre a usted, yo, yo… --Creo que será mucho más productivo e interesante que hagamos un repaso a la tabla de multiplicar. Si mal no recuerdo esta semana estamos con la del número ocho. --Pufff! De Villalba, dijo uno y el maestro cerró los ojos con suficiencia. Despabilado pensó que hoy tocaba calmar los ánimos porque acompañaba la tarde tan estupenda que hacía y comenzó a contar:
El ingeniero López cruzó la calle con el bamboleo de su cuerpo y mirando como distraído a izquierda y derecha. No podía dar crédito a lo que le acababa de suceder (Nao acredito o fato) El mismísimo gerente Bauer Pires le había entregado la carta de despido. El mismísimo gerente Bauer Pires que le había subido el sueldo el mes pasado. El ingeniero López va pensando a toda velocidad. Imposible, después de veinte años dedicado en cuerpo y alma a la empresa. ¿Cuánto tiempo necesitaré para cobrar la pensión? El ingeniero López no sabe como dar la noticia en casa. Con dos hijos en la Universidad y otra acabando la secundaria. Ya se lo había comentado el jefe de división Kubishek, que aquellos dos meses de vacaciones pagadas para toda la plantilla algo gordo escondía la empresa. Pero, el ingeniero López no quiso creer en las habladurías y falló. Escondían los despidos posteriores. Sabandijas! El ingeniero López pasó a la carrera y no vio siquiera a la señora Dorotea, una amiga de su mujer, porque no veía nada. Una nebulosa roja le cegaba y la palabra despido le espoleaba como el más fiero jinete provocándole tal cúmulo de sensaciones que estaba noqueado. Revivía el frío de las pensiones de su época de estudiante en Valladolid, fría ciudad castellana. El hambre le volvió a acogotar como cuando esperaba el paquete que enviaba un padre viudo desde la remota aldea. El ingeniero López llegó a su casa y entró como un torbellino. Su esposa le reprendió desde la cocina por no haberse sacado los zapatos. El ingeniero López esbozó un gesto de resignación y comenzó a deshacerse en disculpas y pensaba a mil por hora el momento de dar la noticia. La señora López quedó petrificada y perpleja. El ingeniero López explota en un río de argumentos que traía preparada del camino desde la fábrica y ella consigue entender a duras penas algo de vender alguna finca de su familia para asegurar los estudios de los niños, un no sé qué de que los apartamentos daban pocas rentas y que sólo quedaban unos cuatro mil dólares hasta la jubilación. En ese momento la señora López chilló un no rotundo como un disparo. El ingeniero López se desesperó y estalló en furiosas injurias prometiendo por los huesos de su madre no volver a trabajar para nadie más que para él. Y dando un portazo salió de la casa y marchó hacia la obra. Tenía que terminar pronto el edificio de apartamentos porque con esas rentas podría aguantar otro tiempo. Su cabeza no descansa y busca buscando recordó a Gayol. Estaba por Australia. Precisamente fue Gayol quien sufragó los primeros meses de pensión en Madrid al ingeniero López. Gayol fue también quien adelantó el pasaje de vuelta a España del abuelo López y no como contaba el susodicho que había estado viviendo en plena chakra en la selva cultivando repollos con un vecino y parcero japonés y que de esa actividad se había pagado el viaje. Pero señores ¿cuántas coles necesitaría plantar para que después de partir con el socio y vivir el día a día, hubiera un remanente para cubrir el billete? Una historia inverosímil. Escribiría una carta a Gayol explicándole el caso. El ingeniero López llegó a la obra como había llegado a su casa antes y los obreros lo notaron enseguida. En ocasiones como aquellas no convenía contrariar al ingeniero dijera lo que dijera. Convenía mucho más saludar educadamente. Buenos días señor ingeniero, ¿cuánto bueno por aquí? El ingeniero respondió desabrido con un buen día que sonó a bofetada y sin inmutarse se puso a comprobar los materiales almacenados. Luego subió a los pisos para inspeccionar los trabajos. Si no se la hubiera jugado José Outeiro de Bomfim a estas horas él mismo contaría con unos treinta mil dólares y no estaría al borde del colapso. De repente llamó a un peón y dándole unas pocas monedas le encargó una botella de sidra porque empezaba a tener la boca seca. El ingeniero López seguía cavilando y hablando solo, en voz alta. Trabajó hasta entrada la noche reutilizando el hierro que aquel pequeño mal nacido, que se largó sin pagar rentas ni devolver los préstamos recibidos, había abandonado en su apresurada huida. Tenía que hacer los cálculos pero con las toneladas que tenía en depósito era mejor darles salida en la obra que esperar a que cualquier malandro rondara de noche para robarlas.
El ingeniero López llegó tarde y la cena le esperaba fría en la cocina mientras la señora López lloraba desconsolada con el culebrón de la tele. El ingeniero López comió el cocido sin importarle la temperatura y después corto con la navaja un trozo de chorizo que comió a hurtadillas, con un ojo en la puerta del salón y el otro en el bocado, y rogando al santoral entero para que no dieran paso a la publicidad. Mientras come no deja de pensar qué más quieren de él. Él que se desloma cada día para estudiar tres hijos en la Universidad Católica y mantener a cinco personas, en estos momentos pero ocho durante varios años. Y luchando todo el tiempo para que su padre congeniara con sus suegros. El ingeniero bebió limonada con edulcorante hasta saciarse y con el dorso de su mano se limpió la boca, luego rascándose la barriga el Ingeniero López se metió en su despacho y sacó la calculadora. Pensando en pasta recordó haber visto en algún momento a Cacaramiau, el menino da rúa moreno, y pensó en regalarle una calculadora aunque el crío prefiere reales. Pero no sabe cuándo le vio hoy porque vagaba absorto con el despido ocupando toda la cabeza y la traición urdida por la dirección y secundada por Bauer Pires, subiéndole el sueldo para intentar escamotear el finiquito o la indemnización por despido. Cuanta razón llevaba Kubisheck, su colega jefe de división también. El ingeniero López no cesa de lamentar esa obcecación que le cegó. Agita la cabeza para alejar de si esos pensamientos y suelta un rebufo malhumorado al tiempo que comprueba las operaciones una a una en busca de errores. Aquello no sale. Piensa en escribir a Gayol y coge papel y lápiz. Escribe apretado para aprovechar el papel, como siempre, por ambas caras convirtiendo la misiva en ilegible y temblorosa línea de sombra sobre el papel torturado. Utiliza ese momento como válvula de escape y llega al cansancio completamente entumecido por el estrés soportado. Cae en un sopor que se transforma en sueño, en él aparece Cacaramiau saludándole desde lejos afablemente pues acaba de conseguir la ejecución de la obra de conexión marina mediante fibra óptica entra la isla del gobernador y el Parque Natural de las riberas del Itaipú, Saús y la Mosquitera. Lo iba cantando Cacaramiau por la Avenida dentro de un descapotable color champaña. El gentío alborotado arrojaba confeti y vítores desde las ventanas y balcones. De una travesía llegaba una banda tocando una fanfarria gitana a lo que Cacaramiau respondía con un baile frenético sobre el auto con sonrisa triunfal. El ingeniero López corría detrás del auto para darle la calculadora al menino pero era incapaz de alcanzarle. Aprovecha la ocasión y ahorra, ahorra, le gritaba a Cacaramiau que no tenía oídos para él. En el fragor del desfile el ingeniero López se desespera y comienza a sudar copiosamente. Toma un respiro y al pararse se le acerca un vendedor de escafandras submarinas que es una copia de Bauer Pires y que le comenta incesante las virtudes de los equipos para la respiración submarina, para adelantados, para pioneros, para esa vanguardia que verá llegar la ola que nos condenará a la vida bajo las aguas. El ingeniero cree que de seguir así puede sufrir un infarto pero vuelve a la carrera. Al poco se sienta en el peldaño de entrada en el Banco del Santo Espírito a tomar aire y a su lado aparece un trozo de tocino y un barquillo de coco que le insultan y le tratan de intruso. Que ellos llevan los últimos siete años trabajando esa plaza y que ya se está largando. Sale despavorido a la calle y se encuentra a Cacaramiau invitándole a comer caldo gallego con navizas en una discoteca que se llama "A quien madruga Dios lo mira perplejo". Durante el convite el ingeniero López discute con un minotauro las posibilidades de venta de unos pinos que tenía en el Requinto. De la pesadilla le rescata la llamada de Kubisheck que no puede pegar ojo. El ingeniero López y su colega Kubisheck están hundidos.
A estas alturas del relato los jóvenes y los más críos estaban en el Jardín de las Delicias pero el maestro mirando su reloj de cadena cambió de registro y dijo, mañana repasaremos la tabla del ocho y el nueve, caballeretes, y tosiendo ostentosamente dio por terminada la jornada. Un ooooooh general resonó por la clase. Al rato sonó el timbre y las fieras volvieron a sus cuerpos mortales.
El ingeniero López cruzó la calle con el bamboleo de su cuerpo y mirando como distraído a izquierda y derecha. No podía dar crédito a lo que le acababa de suceder (Nao acredito o fato) El mismísimo gerente Bauer Pires le había entregado la carta de despido. El mismísimo gerente Bauer Pires que le había subido el sueldo el mes pasado. El ingeniero López va pensando a toda velocidad. Imposible, después de veinte años dedicado en cuerpo y alma a la empresa. ¿Cuánto tiempo necesitaré para cobrar la pensión? El ingeniero López no sabe como dar la noticia en casa. Con dos hijos en la Universidad y otra acabando la secundaria. Ya se lo había comentado el jefe de división Kubishek, que aquellos dos meses de vacaciones pagadas para toda la plantilla algo gordo escondía la empresa. Pero, el ingeniero López no quiso creer en las habladurías y falló. Escondían los despidos posteriores. Sabandijas! El ingeniero López pasó a la carrera y no vio siquiera a la señora Dorotea, una amiga de su mujer, porque no veía nada. Una nebulosa roja le cegaba y la palabra despido le espoleaba como el más fiero jinete provocándole tal cúmulo de sensaciones que estaba noqueado. Revivía el frío de las pensiones de su época de estudiante en Valladolid, fría ciudad castellana. El hambre le volvió a acogotar como cuando esperaba el paquete que enviaba un padre viudo desde la remota aldea. El ingeniero López llegó a su casa y entró como un torbellino. Su esposa le reprendió desde la cocina por no haberse sacado los zapatos. El ingeniero López esbozó un gesto de resignación y comenzó a deshacerse en disculpas y pensaba a mil por hora el momento de dar la noticia. La señora López quedó petrificada y perpleja. El ingeniero López explota en un río de argumentos que traía preparada del camino desde la fábrica y ella consigue entender a duras penas algo de vender alguna finca de su familia para asegurar los estudios de los niños, un no sé qué de que los apartamentos daban pocas rentas y que sólo quedaban unos cuatro mil dólares hasta la jubilación. En ese momento la señora López chilló un no rotundo como un disparo. El ingeniero López se desesperó y estalló en furiosas injurias prometiendo por los huesos de su madre no volver a trabajar para nadie más que para él. Y dando un portazo salió de la casa y marchó hacia la obra. Tenía que terminar pronto el edificio de apartamentos porque con esas rentas podría aguantar otro tiempo. Su cabeza no descansa y busca buscando recordó a Gayol. Estaba por Australia. Precisamente fue Gayol quien sufragó los primeros meses de pensión en Madrid al ingeniero López. Gayol fue también quien adelantó el pasaje de vuelta a España del abuelo López y no como contaba el susodicho que había estado viviendo en plena chakra en la selva cultivando repollos con un vecino y parcero japonés y que de esa actividad se había pagado el viaje. Pero señores ¿cuántas coles necesitaría plantar para que después de partir con el socio y vivir el día a día, hubiera un remanente para cubrir el billete? Una historia inverosímil. Escribiría una carta a Gayol explicándole el caso. El ingeniero López llegó a la obra como había llegado a su casa antes y los obreros lo notaron enseguida. En ocasiones como aquellas no convenía contrariar al ingeniero dijera lo que dijera. Convenía mucho más saludar educadamente. Buenos días señor ingeniero, ¿cuánto bueno por aquí? El ingeniero respondió desabrido con un buen día que sonó a bofetada y sin inmutarse se puso a comprobar los materiales almacenados. Luego subió a los pisos para inspeccionar los trabajos. Si no se la hubiera jugado José Outeiro de Bomfim a estas horas él mismo contaría con unos treinta mil dólares y no estaría al borde del colapso. De repente llamó a un peón y dándole unas pocas monedas le encargó una botella de sidra porque empezaba a tener la boca seca. El ingeniero López seguía cavilando y hablando solo, en voz alta. Trabajó hasta entrada la noche reutilizando el hierro que aquel pequeño mal nacido, que se largó sin pagar rentas ni devolver los préstamos recibidos, había abandonado en su apresurada huida. Tenía que hacer los cálculos pero con las toneladas que tenía en depósito era mejor darles salida en la obra que esperar a que cualquier malandro rondara de noche para robarlas.
El ingeniero López llegó tarde y la cena le esperaba fría en la cocina mientras la señora López lloraba desconsolada con el culebrón de la tele. El ingeniero López comió el cocido sin importarle la temperatura y después corto con la navaja un trozo de chorizo que comió a hurtadillas, con un ojo en la puerta del salón y el otro en el bocado, y rogando al santoral entero para que no dieran paso a la publicidad. Mientras come no deja de pensar qué más quieren de él. Él que se desloma cada día para estudiar tres hijos en la Universidad Católica y mantener a cinco personas, en estos momentos pero ocho durante varios años. Y luchando todo el tiempo para que su padre congeniara con sus suegros. El ingeniero bebió limonada con edulcorante hasta saciarse y con el dorso de su mano se limpió la boca, luego rascándose la barriga el Ingeniero López se metió en su despacho y sacó la calculadora. Pensando en pasta recordó haber visto en algún momento a Cacaramiau, el menino da rúa moreno, y pensó en regalarle una calculadora aunque el crío prefiere reales. Pero no sabe cuándo le vio hoy porque vagaba absorto con el despido ocupando toda la cabeza y la traición urdida por la dirección y secundada por Bauer Pires, subiéndole el sueldo para intentar escamotear el finiquito o la indemnización por despido. Cuanta razón llevaba Kubisheck, su colega jefe de división también. El ingeniero López no cesa de lamentar esa obcecación que le cegó. Agita la cabeza para alejar de si esos pensamientos y suelta un rebufo malhumorado al tiempo que comprueba las operaciones una a una en busca de errores. Aquello no sale. Piensa en escribir a Gayol y coge papel y lápiz. Escribe apretado para aprovechar el papel, como siempre, por ambas caras convirtiendo la misiva en ilegible y temblorosa línea de sombra sobre el papel torturado. Utiliza ese momento como válvula de escape y llega al cansancio completamente entumecido por el estrés soportado. Cae en un sopor que se transforma en sueño, en él aparece Cacaramiau saludándole desde lejos afablemente pues acaba de conseguir la ejecución de la obra de conexión marina mediante fibra óptica entra la isla del gobernador y el Parque Natural de las riberas del Itaipú, Saús y la Mosquitera. Lo iba cantando Cacaramiau por la Avenida dentro de un descapotable color champaña. El gentío alborotado arrojaba confeti y vítores desde las ventanas y balcones. De una travesía llegaba una banda tocando una fanfarria gitana a lo que Cacaramiau respondía con un baile frenético sobre el auto con sonrisa triunfal. El ingeniero López corría detrás del auto para darle la calculadora al menino pero era incapaz de alcanzarle. Aprovecha la ocasión y ahorra, ahorra, le gritaba a Cacaramiau que no tenía oídos para él. En el fragor del desfile el ingeniero López se desespera y comienza a sudar copiosamente. Toma un respiro y al pararse se le acerca un vendedor de escafandras submarinas que es una copia de Bauer Pires y que le comenta incesante las virtudes de los equipos para la respiración submarina, para adelantados, para pioneros, para esa vanguardia que verá llegar la ola que nos condenará a la vida bajo las aguas. El ingeniero cree que de seguir así puede sufrir un infarto pero vuelve a la carrera. Al poco se sienta en el peldaño de entrada en el Banco del Santo Espírito a tomar aire y a su lado aparece un trozo de tocino y un barquillo de coco que le insultan y le tratan de intruso. Que ellos llevan los últimos siete años trabajando esa plaza y que ya se está largando. Sale despavorido a la calle y se encuentra a Cacaramiau invitándole a comer caldo gallego con navizas en una discoteca que se llama "A quien madruga Dios lo mira perplejo". Durante el convite el ingeniero López discute con un minotauro las posibilidades de venta de unos pinos que tenía en el Requinto. De la pesadilla le rescata la llamada de Kubisheck que no puede pegar ojo. El ingeniero López y su colega Kubisheck están hundidos.
A estas alturas del relato los jóvenes y los más críos estaban en el Jardín de las Delicias pero el maestro mirando su reloj de cadena cambió de registro y dijo, mañana repasaremos la tabla del ocho y el nueve, caballeretes, y tosiendo ostentosamente dio por terminada la jornada. Un ooooooh general resonó por la clase. Al rato sonó el timbre y las fieras volvieron a sus cuerpos mortales.
viernes, 1 de agosto de 2008
jueves, 31 de julio de 2008

A la Carta presenta:"Arte y acivismo on/offline"
Muestra de video arte con obras de:
Boredom Patrol
María Teresa Ponce
Etcétera. Internacional Errorista
Bulbo
BijaRi
The Yes Men
Ana Fernández y Miguel Alvear
El Pobre Diablo y Experimentos Culturales, invitan el día lunes 4 de agosto de 2008 a las 19h30 a la muestra de video arte contemporáneo "Arte y activismo on/offline" Curada por María Fernanda Cartagena y Bill Kelley Jr.Este ciclo de videos acogido por A la carta... es parte de programa paralelo del Laboratorio de Arte y Espacio Social (LAES), que se está desarrollando en Quito durante el mes de agosto. Uno de los objetivos del LAES es investigar y discutir la relación entre arte y espacio público, a través de prácticas donde la intensa convergencia entre arte y política hace que la frontera entre estos campos se torne imprecisa. Las acciones que presentamos generalmente tienden a aprovechar la lógica de los medios de comunicación dominantes para insertar problemáticas que suelen silenciarse o son presentadas de manera parcializada. Dado que quienes realizamos esta selección vivimos en el extranjero, nos gustó la idea de articular una movida naciente de activismo político y arte que representa los intereses culturales y políticos de sus contextos y a su vez demuestra problemáticas globales. El activismo no ha muerto. No se acabo en el '68. El mundo ha cambiado en 40 años, pero artistas de nuestra generación acuden a sus modos de acción y comunicación. Los artistas en esta serie de videos en diálogo con acciones políticas mediatizadas en Zurich, Genova, Seattle, Nueva York y Buenos Aires buscan una práctica cultural que es política y que forma parte de la vida diaria. El cambio en el arte actual se ve en la multidisciplinariedad de sus prácticas. La estética, concepto filosófico con el que nació nuestra concepción del arte, se manifiesta adyacente a otras formas de conocimiento. Desde su inicio, en el siglo 18, la estética se declaró como una afirmación del individuo y su capacidad de aprendizaje ante una obra de arte autónoma. Hoy en día, ni el individualismo ni la necesidad de autonomía son prioridades culturales o políticas. Los artistas buscan nuevas formas de socialización, colaboración y comunidad. Para estos artistas el arte y el individuo nacen del diálogo constante, y por esto promueven la participación y tienden a trabajar colectivamente.El trabajar juntos, el formar nuevos modelos de colaboración y organización, es un punto igual de importante dentro de la discusión cultural como política, es parte del cambio global y las oportunidades de comunicación de lo que llamamos el mundo globalizado. Esta praxis y multidisciplinariedad no se ve solamente en momentos claves de un país o una región del mundo, hoy en día aparece constantemente y por todos lados... Más información.
Fuente Experimentos Culturales Quito, Ecuador
Visión apocalíptica de Tudela-Veguín

A LA MUERTE DE LA TARDE
crispada en el sol y en el estiércol de su cielo
azul trizado revuelta del temor
estético entredicho encendido aturdido
a la muerte
la garra la casilla una mano de jazz
y jarrones de las sombras
de algún instinto infinito cercenado en la paleta del pintor
de algún cordón lluvioso abortado en la tiniebla
de algún olor absurdo y su invertebrado desarrollo de luz
de algún nubarrón torcido y su sentimiento de lluvia
Ellos lo esperan aunque no puedan ver
son gigantescos cíclopes tarados ciegos y vacíos
murmurando su apocalipsis sobrehumano
guarnecidos en la niebla
Ellos lo esperan lo esperarán siempre
impertérritos y mudos
sudando su eternidad de piedra
y su cínico amor por los paraísos desolados
Allí estarán clavada la mirada
en los haces de discontinuas carreteras
en los caminos sinsentido
en su cielo de ajenjo imaginado
y de pacharán hostil
Nacarado en trono esperan
Divagan
Asumen
Crispada la muerte indefinida
—no pudo ser otra cosa—
sucumbiendo el celuloide del cerebro
el nervio óptico de su asunción
¡Derrámate oh dios por este vertedero!
¡púdrete tú también en la basta iniquidad que te rodea!
¡encuéntralos jugando su duelo misterioso
y aferra tu voluntad a la suya a la nuestra
y déjanos amar para seguir viviendo!
¡Diluye este martirio!
¡Alza el puño leve de tejido imperceptible
rodeando con los brazos
la tibia constelación de sus regazos deformes!
Así a la muerte a su muerte
en la tarde
crispada
mente en el sol y en el estiércol de su cielo
su agonía trivial su temor absurdo
nuestro miedo
estético entredicho
olerá sol viento cielo la garra la casilla
para en la mano de jazz que levanta
penachos de humo en su firmamento ruinoso
alzar el cáliz la unión la dicha
hasta sus palabras deformes
a su deseo inútil
y ser ser vivo en su grandiosidad hipnótica e infame
POEMA: FRANCISCO J. LAURIÑO
crispada en el sol y en el estiércol de su cielo
azul trizado revuelta del temor
estético entredicho encendido aturdido
a la muerte
la garra la casilla una mano de jazz
y jarrones de las sombras
de algún instinto infinito cercenado en la paleta del pintor
de algún cordón lluvioso abortado en la tiniebla
de algún olor absurdo y su invertebrado desarrollo de luz
de algún nubarrón torcido y su sentimiento de lluvia
Ellos lo esperan aunque no puedan ver
son gigantescos cíclopes tarados ciegos y vacíos
murmurando su apocalipsis sobrehumano
guarnecidos en la niebla
Ellos lo esperan lo esperarán siempre
impertérritos y mudos
sudando su eternidad de piedra
y su cínico amor por los paraísos desolados
Allí estarán clavada la mirada
en los haces de discontinuas carreteras
en los caminos sinsentido
en su cielo de ajenjo imaginado
y de pacharán hostil
Nacarado en trono esperan
Divagan
Asumen
Crispada la muerte indefinida
—no pudo ser otra cosa—
sucumbiendo el celuloide del cerebro
el nervio óptico de su asunción
¡Derrámate oh dios por este vertedero!
¡púdrete tú también en la basta iniquidad que te rodea!
¡encuéntralos jugando su duelo misterioso
y aferra tu voluntad a la suya a la nuestra
y déjanos amar para seguir viviendo!
¡Diluye este martirio!
¡Alza el puño leve de tejido imperceptible
rodeando con los brazos
la tibia constelación de sus regazos deformes!
Así a la muerte a su muerte
en la tarde
crispada
mente en el sol y en el estiércol de su cielo
su agonía trivial su temor absurdo
nuestro miedo
estético entredicho
olerá sol viento cielo la garra la casilla
para en la mano de jazz que levanta
penachos de humo en su firmamento ruinoso
alzar el cáliz la unión la dicha
hasta sus palabras deformes
a su deseo inútil
y ser ser vivo en su grandiosidad hipnótica e infame
POEMA: FRANCISCO J. LAURIÑO
La fotografía que preside este post es obra, también, de Francisco J. Lauriño (Paco Pepe) y se titula Irlanda, nada que ver pues con Tudela-Veguín ni con Tino Casal -que en paz descanse-
martes, 29 de julio de 2008
Movilización social por un trabajo decente

Desde las organizaciones sindicales se está promoviendo una movilización a nivel mundial por un trabajo decente. Una de las acciones previstas es la convocatoria de una jornada mundial por el trabajo decente, que incluya centrales sindicales de todo el mundo, junto con otras organizaciones, ongs, etc interesadas.
El 7 de Octubre de 2008 es el día elegido para realizar una movilización global con el objetivo de involucrar a una gran cantidad de personas. Bajo el derecho de cualquier persona a encontrar un trabajo decente con el que ganarse la vida, se promueve una jornada llena de actividades que podremos englobar en tres grandes ejes: Derecho en el trabajo, solidaridad y desigualdades.
A nivel europeo, la Confederación Europea de Sindicatos aprovechará la jornada mundial para reaccionar ante las medidas adoptadas por el parlamento europeo en materia laboral, que entre otros aspectos contiene las ya famosas 65 horas laborales.
A nivel nacional, UGT y CCOO ultiman sus movilizaciones para el día 7 de octubre, con posibles paros simbólicos y manifestaciones en diferentes capitales de provincia aún por determinar. También desde los sindicatos se presionará a los diferentes parlamentos autonómicos para la obtención de resoluciones que se muestren explícitamente en contra de dicha directiva. Al igual que a nivel mundial, en España se buscará el mayor consenso de todos los organismos y asociaciones sociales.
Ante las graves amenazas que ciernen sobre los derechos laborales (ya deficitarios de por si), los movimientos sociales han comenzado a plantar cara. Es hora de que la sociedad haga oír su voz contra estos abusos.
Más información:
http://www.wddw.org/
http://www.decentwork.org/
http://www.hazteelsueco.org/
El 7 de Octubre de 2008 es el día elegido para realizar una movilización global con el objetivo de involucrar a una gran cantidad de personas. Bajo el derecho de cualquier persona a encontrar un trabajo decente con el que ganarse la vida, se promueve una jornada llena de actividades que podremos englobar en tres grandes ejes: Derecho en el trabajo, solidaridad y desigualdades.
A nivel europeo, la Confederación Europea de Sindicatos aprovechará la jornada mundial para reaccionar ante las medidas adoptadas por el parlamento europeo en materia laboral, que entre otros aspectos contiene las ya famosas 65 horas laborales.
A nivel nacional, UGT y CCOO ultiman sus movilizaciones para el día 7 de octubre, con posibles paros simbólicos y manifestaciones en diferentes capitales de provincia aún por determinar. También desde los sindicatos se presionará a los diferentes parlamentos autonómicos para la obtención de resoluciones que se muestren explícitamente en contra de dicha directiva. Al igual que a nivel mundial, en España se buscará el mayor consenso de todos los organismos y asociaciones sociales.
Ante las graves amenazas que ciernen sobre los derechos laborales (ya deficitarios de por si), los movimientos sociales han comenzado a plantar cara. Es hora de que la sociedad haga oír su voz contra estos abusos.
Más información:
http://www.wddw.org/
http://www.decentwork.org/
http://www.hazteelsueco.org/
Fuente www.xlaizquierda.com
En homenaje a Pepe


Hoy amanecí con felicidad a pesar de que ayer recomencé en el trabajo después de las vacaciones y estrenaba una "guitarra eléctrica" como en mis mejores tiempos. Pero al llegar a comer me dieron la triste noticia del fallecimiento de Pepe. Y el día cambió, llegó el frío.
Pongo aquí la foto que colgó Valentín en su fotolog como pobre homenaje a un gran hombre que necesitaba bien poco.
Casimiro Palacios
domingo, 27 de julio de 2008
El oro inmenso de las torres

Estos raros edificios de Gijón, parecen silos abandonados que la tenue luz del atardecer tiñe de oro.
Al querer ponerles un comentario, he pensado en túmulos funerarios en los que alguna olvidada civilización enterraba a sus muertos.La imaginación tiene sus propios caprichos
Al querer ponerles un comentario, he pensado en túmulos funerarios en los que alguna olvidada civilización enterraba a sus muertos.La imaginación tiene sus propios caprichos
Cuando la muerte quiera una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías…
Luis Cernuda
No me abandones en el oro inmenso de las torres.
Si me voy en primavera, entiérrame
en el verde pequeño de los prados
para que tu aroma me acompañe
y pueda seguir cantando a la intemperie.
Si espero un poco más, envuélveme
entre el oro grande de los trigos
o en el rojo inesperado de amapolas
y deja, que al amanecer,r
emolinos de niebla
con su zumo blanquecino
empapen mis pies.
Si es en otoño,
escarba entre las hojas del bosque
y déjame tiritando entre la escarcha
donde existe todavía la huella de tu paso.
Deja en el invierno,
que los copos de nieve
con su ademan compasivo me exorcicen .
Que me bautice el agua de mi rio,
y la corriente furiosa arrastre mis memorias
como cantos gastados e inservibles,
cuyo último destino
es ser arena de una playa
Pero no me abandones
en el oro inmenso de las torres,
o me escondas en tumbas de granito,
pues soy hombre de espacios abiertos
y quiero estar al aire libre,
incluso en aquel lugar
donde el amor ( que no sabe detenerse)
ya se detiene.
Hernán
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