lunes, 7 de diciembre de 2009

¡Que alguien me lo explique!

En determinados momentos, las emociones se te apelmazan en la cabeza y las sienes palpitan, como queriendo reventar. La única forma de evitarlo y salpicar las paredes del cuarto, con los sesos, es meterse unos lingotazos de alcohol barato o sentarte delante del ordenador y vomitarlo todo, con más o menos acierto, gusto y estilo. Pero siempre con la sana intención de conmover.
Ha unos días que hemos celebrado la que posiblemente sea más importante fiesta para los españoles, al menos de la Historia reciente; la Constitución. Leguas hemos recorrido, entre luces y sombras, bajo el sol, la lluvia y las tormentas atmosféricas, sociales y económicas. En el horizonte, entrándonos por las narices, la cada vez más casposa “Navidad, Navidad empalagosa Navidad”. Y eso que yo soy de los que la aún disfruta; o lo intenta, lejos del consumismo. Por cierto; fechas éstas también en que la familia de Víctor Jara, el cantautor chileno vilmente asesinado por las fauces de Pinochet, ha podido recuperar su memoria perdida allá por septiembre del setenta y tres, en los sótanos de algún lúgubre tugurio paramilitar.
Pero volvamos a lo que quería contaros. A los que niños y jóvenes, por aquellos albores libertarios, se nos comentaba que nuestro país había sido ejemplo de Transición hacia la Democracia, después de cuarenta años de suplicios varios; y todos sacábamos pecho. Cuando hoy en día, a los que nos toca presentar, desde los temas transversales, la misma Historia, no podemos extrañarnos si alguno de los nuevos jóvenes nos espeta algo como; “ Pues que m...; tal y como está el mundo, no merece ser la pena ser ejemplo de él...” y, como el alcalde de Zalamea decía, “Vive Cristo que tienen razón”. Es difícil darles a entender algo sobre Justicia Social, cuando pueden leer en prensa o, mucho peor, ver vídeos en internet, con noticias como que familias enteras en Pakistán viven con un solo riñón; no por alguna afección congénita, como podría parecer, sino por que la mala conciencia social del mundo de los ricos, les obliga a venderlos a cambio de ochocientos euros; tanto montan las ciento treinta mil “pelas” de antaño. Por otro lado; sueldo con que muchos españolitos sueñan un mes si y otro también. ¿Quién yerra?; los primeros, los economistas. Y como mea culpa debemos reconocer que, en más ocasiones de las debidas nos olvidamos de la doctrina económica, que nos presentaban en la Facultad y vendemos los aperos a los colores de partidos políticos, claudicando ante lo verdaderamente importante; el ser humano. Como si no; puede entenderse la disparidad de opiniones, partiendo de los mismos datos, si no es debido al dictamen que dicta el distinto palio que les protege. Que me lo expliquen; reconozco mi ignorancia. De la misma manera que el Banco Central de España propone congelar salarios, bajo la aséptica premisa de que los sueldos sigan la senda de la crisis, sin recapacitar sobre la polarización económica y social que abrasa a la población, en este que llamamos primer mundo, donde muchos venderían riñones, corazón y hasta el alma, por llegar a fin de mes.
Otra perla. Cómo se puede permitir que en la antesala de este mismo centro, en el aeropuerto de Lanzarote, esté falleciendo en una lucha desigual contra la marginación de la periferia, una activista saharaui llamada Aminatu Haidar, que agota sus fuerzas, por inanición, en un intento por volver a su Aaiún, del que fue expulsada por el régimen de Muhamed VI. Y todo por ser una activista pro derechos humanos, en el sur de la conciencia humana.
Y ante tanta calamidad institucional, mal funcionamiento de los sistemas al uso, nos queda la alternativa de lo que en Antropología se conoce como Tercer Estado, que no es otra cosa que la amalgama de grupos socialmente comprometidos con la cultura, sociedad, libertad, etc. Y este es un horizonte hacia el que virar las naves; sobretodo cuando parece que las diversas corporaciones se han olvidado de las personas a las que representaban. Un maravillosos ejemplo a seguir, es el que nos propone el grupo Sala Oscura, amante del séptimo arte, organizador de jornadas de cine, premios y diversos ciclos, que ha sacado a la luz recientemente una joya etnográfica, a modo de recopilatorio, sobre los cincuenta años del cine Felgueroso, en Sama de Langreo. Algo que merece el reconocimiento por que conforma un valioso oasis en el páramo desértico en que se pudre la cultura. No cabe otra que la concienciación social de los ciudadanos. Ese es el principio de la nueva identidad de acción
Heri Gutiérrez García.

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