martes, 3 de julio de 2012

CON LA BOINA CALÁ HASTA LE CEJES

Aunque resulte hortera y un poco “montuno”, ye maravilloso pasease por la Gran Vía, el Parque de los Príncipes o la Quinta Avenida, sacando pechu, como un campeón y luciendo un tocado sobre la sesera, sobre too ahora que el sol ta pegando a “picu lanza” sobre les conciencies - los que la tengan – de los ciudadanos españoles, y yo diría, del mundo. Pues bien, una buena gorra, sombrero de tres picos, versión foránea de nuestra montera picona, o un simple pañuelo atáu a la cabeza, son elementos indispensables en un buen “kit” de supervivencia que se preste, en los tiempos de príncipe de las mareas neocon, porque lejos de quedar con el culo al aire al decir Diego, donde antes se había dicho digo, la elegancia del buen vestir te da selecta capacidad y rara cualidad de eludir al central más sanguinario que haya parido madre y calzado botas de clavos afilados, para segar pezuñes por los campos de fútbol y del honor patrio.


No sé, quizás ya me haya vuelto totalmente loco y por ello merecedor de una suite en la parte alta del palacio de La Cadellada. O quizás, no tanto, y las verdades de un orate sean como los llantos de un niño hambriento en la falta de espesura y el calor extremos del desierto del Serengeti, premonitorios de agoreros de un mal final, pero es que no cabe otra salvo que quien habla o recita poesía salte con red y no es mi caso, os lo aseguro. La cosa, cual enigma de otro mundo, se está poniendo terriblemente jodida, cuecen “fabes” a calderaes pa to@s y quien no lo quiera ver así, es que está bastante peor del tarro que quien os seduce en estos momentos o que yo mismo quien os escribe y aturde las pocas neuronas que os quedan después del gaseado de NAPALM con el que el capital internacional nos ha bombardeado a todos...Ah! ¿Qué no os lo creéis? Mirad vuestros monederos y veréis como unas monedas, que parecían de cobre, se tornan verduscas....Y cómo los ahorros de vuestra vida desaparecen porque los más listos de la clase, después de haber dejado la política se incrustan en la Banca para seguir engordando sus cuentas y lustrosas panzas...Y ahora, al unísono, entonemos el “Dios salve al rey Neocon” - sí, precisamente el padre del que era el príncipe de las mareas que os había citado antes.

Apostados por los recodos del monte, tiene lacayos el sistema que evitan que los alegres muchachos de Robin Hood salgan del bosque de Sherwood, que los idealistas desaparezcan como lo hicieron antes sus primos los faunos y sus monturas los unicornios, que intentan evitar la marcha de los “hombres de negro” buscando un futuro, que los enseñantes puedan desarrollar su sagrada labor en las mejores condiciones posibles o que los servicios sociales lleguen a todos. Porque si esto ocurre, todos seremos un poco más iguales y eso no lo puede permitir el rey neocon ni su hijo el príncipe de las mareas, tan malos ellos que dejaban al mismísimo Lucifer como una caricatura de la “Warner-Bros”, del mismo aspecto infantil que Bugs Bunny o el pato Lucas.

Los del cuento, enanitos, pastorcitos, ratoncillos y todos los diminutivos que se os ocurran van haciéndose adultos a golpes del destino, violados por la cruel dialéctica trascendental del “más madera que es la guerra” y reducidos a una existencia tan burda como la de un zombie de la peor película “gore” que nos hayamos tragado en una tarde de resaca. Y como el ogro, aliado y colega de juegos de sus majestades satánicas – las neocon, no los Rolling Stones - antes citadas, conoce la manera de corromper conciencias versus capar vergüenzas, se encarama en el pedestal, a los mandos de la maquinaria fagocitadora de humanos y se deleita despedazando cuerpos indefensos de cualquier edad, etnia o cultura, porque para él todos son lo mismo; carne para la máquina, simiente para el sistema y pasto de tiburones.

Mientras tanto espero el turno para ser devorado por la bestia, permitidme entonar un “no pasarán” con las últimas fuerzas que me quedan antes del reparador verano, que esperemos sea largo y cálido como el de William Faulkner , aunque no tanto como el vivido por Paul Newman en la versión de la peli del mismo nombre. Por cierto, su personaje, Ben Quick, también llevaba sombrero. Carpe diem, amigos.





Heri Gutiérrez García







+ INFO                                VIVA LA REVOLUCIÓN VEGETARIANA!!!

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