Domingo ocho de junio, a las ocho de la tarde. Se oía por toda nuestra región; ¡que suerte tuvisteis...! o en la versión rojiblanca; ¡qué suerte tuvimos...! Pero...”Na rula nun pregunten apunten...” Y no podemos ni debemos olvidar que el buen fario, en la mayor parte de las ocasiones, es resultado del esfuerzo personal. Hay un libro titulado “La buena suerte”, traducido a 39 idiomas, de fácil lectura, recomendable para todo tipo de públicos, del economista catalán Alex Rovira (ver su web), profesor de ESADE, una de las mejores escuelas de negocio de Europa y posiblemente la mas destacada en España. Cuenta una leyenda artúrica en la que, según Merlin, sólo un mágico trébol de cuatro hojas podría devolver el esplendor perdido al reino de Camelot; de todos los caballeros, dos son los únicos que osan a embarcarse en tal empresa. Si bien; el objetivo que buscaban era el mismo, la estrategia seguida era radicalmente diferente. El primero confiaba en que, el azar y la ley de probabilidades, le llevase ante el ansiado premio; así deambuló por el bosque, montañas, cruzó ríos y desfiladeros. El segundo siguió la misma senda; pero, en vez de dedicar todo su empeño en la búsqueda sistemática, agudizó el ingenio, a la vez que su vista y fue preguntando a todos los seres de la naturaleza, rocas, arroyos, pájaros y plantas la forma de conseguir el trébol. Y le dieron la pista; o lo que es lo mismo, como crear su vida y existencia. Así mientras que el primero seguía surcando valles, cada vez más lejanos, nuestro paladín plantaba simiente, en tierra fértil, próxima al río, daba sol o sombra en función de necesidad o momento, y finalmente...Pero para que Alex no se mosquee por revelar el final de su libro, aunque ya he dado bastantes pistas, os encomiendo a su lectura.
Bueno, diréis: ¿Pero, a qué viene este rollo que nos está metiendo Heri?. El pasado domingo prometía fuertes emociones deportivas; empezaría arrasando el grandísimo Nadal en Roland Garros; en el Valle del Nalón se celebraba el maranalón, parido por otro gran amigo y fenomenal organizador de pruebas deportivas, Alejandro de Ancos; luego la fórmula 1 con un Fernando Alonso que parece gafado este año; y finalmente el Sporting, contra el Castellón, a la hora de los toros.
La tele mostraba un gran aguacero que se tornó en tormenta cuando, hacia el minuto sesenta, encajamos el primer gol. Todo estaba perdido, otra vez; los tréboles del césped de Castalia se mostraban tan anodinos insustanciales y con las mismas tres hojas de siempre. El Camelot de “El Molinón” parecía que iba a seguir un año más soportando combates, en segunda. De repente; en solo dos minutos de brutal paroxismo deportivo, Diego Castro, Pedrín, Kike Mateo y Gerard que ya se habían quitado la armadura y los otros compañeros que no se la habían podido vestir, saltaron del banquillo y se clavaron, en el verde, de rodillas... ¿Habían encontrado el trébol mágico? Las caras, casi llorando de ilusión, lo decían todo. En otra batalla, a cientos de kilómetros de distancia y miles de noches sin dormir, Jairo, un antiguo paladín adiestrado en el mismo Camelot y Adrián, nacido en paramos cercanos, habían obrado la primera parte del milagro; la segunda esta pendiente de rematar a una semana vista. ¡No podría ser de otra forma...!. Condenados a sufrir, a pelear por los grandes sueños, como en las narraciones más épicas. Seguro que a todos se nos escaparon las lágrimas, aunque Miguel Bosé diga eso de que..”Los chicos no lloran; tienen que pelear...”
Vuelvo a decir; ¡no podría haber sido de otra forma!. Es parte del encanto especial de los grandes momentos de gloria. Si podría haberse tornado más relajado tener una semana de serena calma viendo, en la distancia, como se pelean otros por algo que ya hubiésemos conseguido nosotros; pero definitivamente no tan épico como lograrlo en “El Molinón”. Allí donde Preciado, hace más de un mes, firmaba, en una rueda de prensa, jugarse el ascenso en el último partido; por que como el dijo y todos sabemos, aunque nos tiemblen los corazones, el resultado siempre va ser cara; no cabe la cruz, en esta moneda de buena suerte. Además a Pelayo “tien que queda-y muy bien la casaca rojiblanca...”
El domingo en Xixón hay una cita con la historia reciente sportinguista y del deporte Asturiano. Por que aunque los sintamos por otras aficiones, cuando las vemos llorar al no ascender, llevamos diez años queriendo ver el mundo con otros ojos y es hora ya. Puxa Sporting.
Heri Gutiérrez García.
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