ESTOS COCHES QUE PASAN, O LA GENTE,
el hombre,
todo lo que otras veces fuera
como insignia inquebrantable,
la ciudad con sus luces apagadas.
Estoy aquí, sobre ellos,
y sólo veo
montones de tiempo derramados de mis manos,
sufrimientos que caen y se deshielan
en el vacío
de tanto ser insuficientes.
POEMA DE FRANCISCO J. LAURIÑO
Fuente http://www.librodearena.com/lauro/blog
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