La personalidad de los individuos no debe venir nunca determinada por su atractivo físico ni por su capacidad para hacer alardes, malabares ni otra serie de despliegues corporales, más acordes con el mundo de la prestidigitación, el circo y el espectáculo. Sería lo mismo que pensar que su desarrollo social viene determinado solo y exclusivamente por características físicas, que no emocionales o intelectuales. Aunque sobre esto haría que hablar largo y tendido.
Recientemente dos seres humanos, cristianos ambos, uno de nombre, Ronaldo, por más señas futbolista; y el otro de convicción Vicente Ferrer, cooperador en la India, han sido primera plana de los rotativos más y menos importantes. Y aunque sus vidas han trascendido por encima del resto de las de los demás mortales, el proceso de gestación ha sido totalmente dispar, como la diferencia que existe entre el día y la noche. Veamos:
Mientras que Vicente, ha tenido una trayectoria intachable de ayuda a los desamparados, centrándose en uno de los países con mayores calamidades sociales; el otro ha triunfado y eclipsado el mundo del fútbol, casi me atrevería a decir que más por sus condiciones antropométricas que por su valía como “pelotero”. Ambos trascienden un ente corporal; el primero al mundo de la religión, convirtiéndose un militante social de base, cooperando desde las filas del laicismo, contra las injusticias y Ronaldo a las barreras del justiprecio y del mercado, acercándose a una cotización que da vértigo de solo oírla. Mientras que Vicente sufre la persecución, de la “Curia” al “colgar los hábitos” y del gobierno Indio por insurgente, el bueno del “chico do Madeira” es perseguido por miles de fans, “cazautógrafos” y “Tinos” varios por todo el mundo, aparte de la India, para tenerlo cerca. Uno comprometido con la necesidades de los desfavorecidos y desterrados, el otro con la noche de los desterrados del día. La forma de vida era tan distinta que por ejemplo solo el pedrusco que trae en una oreja, a modo de pendiente, el futbolista, es infinitamente más caro que el total de asignación que dedicaba Ferrer a vestirse durante todo el año. Nada que decir de sus motivaciones personales. Lo terrible es que vemos atractivo el modelo alocado del “Donjuan” de la pelota y, cuanto menos, escondemos en un rincón de la memoria colectiva la posibilidad de cooperar, porque la discusión ascética mundana, terrenal espiritual que les implica, a menudo, se nos escapa de las entendederas.
¿Quién quedará para la historia, si ello es importante? Vosotros mismos podréis contestar. Pero démonos cuenta que la esencia humana está en hacer algo por aquellos que verdaderamente lo necesitan, sin esperar nada a cambio, ni trascender por ello, como héroes, en la historia siquiera. El vacío de la pretensión, arropado con marcas de alta gama, a los lomos de un Ferrari, es de temer y de compadecer. Y muchos me diréis; este Heri esta como una auténtica cabra. Yo os puedo contestar que, lejos de cualquier religión, la capacidad moral de los individuos y el deseo de emplearse en las causas justas, son condiciones que nos hacen definitivamente más humanos. De incrédulos chantajistas de la razón nuestra Historia está desgraciadamente sembrada. ¿Es acaso justo que una entidad financiera conocida por su Obra Social, al menos pretendida, ceda al “Gran Tino” más de setenta millones de euros para contratar un relaciones públicas para la noche madrileña, por muchas camisetas blancas que venda?. No; ¿verdad?. Si hay alguien que lo justifique, en pos de su recalcitrante ardor “Hooligan” merece mi desaprobación. Claro está que poco debe importunarle, ya que aún siendo economista, no tengo el suficiente prestigio, reconocimiento ni consideración, para ser uno de los setecientos que tuvieron la suerte de firmar en contra de la reforma laboral propuesta por ciertos sectores españoles con planteamientos descaradamente “neocon”. Valga ello para ser, al menos, el firmante setecientos uno. ¿Qué nos queda si no; ver como día tras día, ERE tras ERE, la sociedad se va desmembrando como un cadáver corrupto? ¿O quizás protestar por una nueva deslocalización empresarial que deja paro resabio y mala leche a todos los que domingo a domingo aplauden las filigranas de los muchos ídolos de la pelota en las verdes praderas de nuestra ignorancia? Si la conciencia comprometida, compartida y social de algunas personas nos demuestra que es posible mejorar el ente corpóreo mundial, debemos involucrarnos en ello, so pena de quedar como marionetas del sistema de estratificación global. El craso error está en suponer que existen reglas que permiten ascender en función de la valía personal, algo que como la belleza, al menos es discutible. Para élite y corporaciones no somos más que piezas, en serie, para la máquina y engranajes que se deterioran y quedan obsoletos con el tiempo; unas y otros fácilmente sustituibles. Lejos, cuándo no perdida, tenemos la verdadera lucha social, ya que ciertas partes del cuerpo son capaces de conformarse como las vitalmente importantes, autónomas de las demás; y no es cierto. A veces es mejor escuchar los “sonidos del silencio” que no las bramaderas de la inconsciencia colectiva.
Finalmente; no debemos olvidar que centralizar la importancia y esencia del ser humano, solo y exclusivamente sobre una parte del cuerpo físico, ya sea cerebro, piernas, corazón...puede considerarse como un esclavización del individuo a unas normas parciales, vejatorias y deshumanizadoras.
Heri Gutiérrez García
No hay comentarios:
Publicar un comentario