miércoles, 18 de febrero de 2009

EL GOLPE DEL LEGIONARIO

Había sido un fin de semana un poco más ajetreado de lo normal, con menos descanso y por ello más corto. El sábado por la mañana me había tocado ir con los alumnos a realizar el curso de emprendedores que desarrolla el centro de formación de Valnalón. Por cierto; alguien deberá reconocer alguna vez, de forma seria y definitiva, lo que el equipo humano dirigido por Pericles está consiguiendo en esta Asturias verdinegra nuestra. ¡ Qué difícil es ser profeta en la tierra...! para algunos... Casi siempre los mejores, y en esa Ciudad Industrial hay muchos ejemplos de gran capacidad, ganas de hacer bien las cosas y compromiso con modelos de desarrollo sostenible innovadores, inteligentes y sensatos.
La tarde sirvió para que, el que os roba el tiempo que tardáis en leer este artículo, un viejo guerrero del tartán, volviese a enzarzarse, en la ajada recta central del palacio de los deportes de Oviedo, en una pelea con la más que exhalada prueba atlética, la de los sesenta metros lisos. Tres carreras en dos horas; definitivamente mucho para un velocista carroza... Ah! Alguien debería decirle a D. Gabino de Lorenzo que en el atletismo de invierno, y aunque se corra en pista cubierta, el frío que te cala hasta los huesos es el caldo de cultivo para toda una serie de lesiones musculares; o peor aún. Pero calro para darse cuenta de ello hay que haberse puesto un chandal alguna vez o haber “pillado alguna pájara” entrenando. Pero en fin; nadie es perfecto. Luego nos quejamos de la falta de chic@s participando en distintas pruebas, o la menos entrenando para disfrutar de la vida.
La noche; típica y socializante por Xixón, aunque en los últimos meses se está empezando a notar los efectos del temor a la crisis. Pero los industriales del ocio no se quieren dar cuenta y no “dan pa tras ni pa coger impulso”. “Ojo al dato”, como diría el gurú de las ondas en los años de la “Movida”, allá por los poco pragmáticos ochenta. La gallina de los huevos de oro, ya los tiene “pelaos” y corre el riesgo de fenecer bajo el estoque de los avispados y geniales empresarios de la diversión nocturna. Luego la culpa será de los malvados clientes que no quieren entrar en sus locales a tomar una copa, después de que sus dueños se hubieren desvivido, y dejado la juventud, en el empeño de traerles a las mentes más brillantes de la filosofía nacional; a saber: Dinio, Rebeca Loors, Malena Gracia, Sonia Monroe y demás intelectuales de la silicona, que no del Silicon Valley. También sería definitivamente inteligente que todos los que tienen potestad para ello, dejen de tirarse las culpas y pulpas a la cabeza y se apreten los machos para buscar una salida a esta situación global y estructural; para nada nacional y resultas de una llamada, por algunos doctos economistas, mala política gubernamental, supuestamente malintencionada o hija de la incompetencia. Mal vamos “amigo Sancho”, como diría Alonso Quijano, con la intransigencia hemos “topao”.
El domingo se deshizo rápidamente, como las posibilidades del querido Sporting, de dar la campanada y ganar al Madrid de los galácticos desnatados y venido a menos. Pero siempre nos quedará la esperanza de que al “Brujo” le den el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes y sino la sensatez de Preciado.
La noche, después de cenar, al comienzo de la depresión post fin de semana, anterior al lunes, fue la de los horrores. Una televisión nacional, en horario “late time”, emitía un reportaje sobre un asesino en serie de la España profunda, la de la autarquía, la del “Santiago y cierra España”, triste carente de libertades, coaccionada por un régimen del terror, en blanco y negro. El Psicópata en cuestión, no merece la pena decir su nombre, el vil canalla carente de empatía hacia el dolor ajeno, tenía una técnica “perfecta” para matar a sus víctimas; el llamado “Golpe del Legionario”. Hasta aquí nada que objetar. El horror comienza cuando el director - presentador del programa comenta que un avezado forense mostrará, a vuelta de publicidad, la técnica “matadora”; “No se vayan, no nos abandonen, no se lo pierdan; vean como asesinaba...”
Los anuncios concluyen y, con todo lujo de detalles, el galeno hace alardes de habilidad sobre cómo y dónde hay que asestar el golpe y los destrozos que acarrea en el organismo. Claro todo ello aderezado con posturas, caras de estupefacción y comentarios esclarecedores sobre lo malo que era el individuo y lo rápido que mataba. Algo, desde mi punto de vista, peligroso; quizás poco madurado para un maravilloso mundo perfecto, como cantaba Louis Amstrong, donde cada tres por cuatro aparecen jóvenes, y no tan jóvenes, con comportamientos psicóticos, poniendo en práctica las artes de sus nuevos ídolos, aparecidos en los medios.
Algunos pueden pensar que no pasa nada por mostrar, en abierto a todo el público carnívoro, adultos y cachorros incluidos, técnicas de aniquilación, ni por desarrollar crímenes, homicidios, asesinatos o miles de maneras de confeccionarlos en “programas basura” que se autoproclaman “de investigación” y garantes de la libertad de información. Pero claro también hay ciudadanos que opinan que educar socialmente es adoctrinar. Que tener un determinado color de piel, raza, creencia, género, capacidad de amar o variedad de placer son atributos que deben estratificar las sociedades humanas en jerarquías definidas e infranqueables según sus propias premisas. Y decir lo contrario es corromper las puras mentes de nuestros jóvenes. Bueno; bien visto, toda opinión es permisible en una sociedad plural y Democrática como la que tenemos. Por desgracia algunos de nuestros mayores no podían opinar, ni mucho menos elegir. Creo que debían degustar una asignatura llamada Formación del Espíritu Nacional. Yo afortunadamente; llegué tarde a este mundo y por ello no la cate; pero, siglos después, medidos en periodo de conciencia, que no en tiempo, ojeé y hojeé alguno de sus libros de texto y... Dios; eso si que respiga!. Como siempre; Carpe diem; amigos

Heri Gutiérrez García

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