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Unos párrafos extraídos de Muñecos de sombras:
"Los cristales de la angosta ventana casi no dejaban entrar la luz y el atardecer caía valle abajo, hacia Santa Ana y la cuesta Vindoria, y sus halos se reflejaban en los vidrios hasta los que llegaba, desvaída, la sombra que a duras penas proyectaba el castillete del pozo Entrego."
"Su padre era como un dios de ubres pequeñas que, por eso mismo, y porque más no les podía dar, se lo daba todo a sus pequeñuelos y a su esposa, aunque cierto era que hablar así de Dios, o sea, mentar al Señor en vano, era un gran pecado, y ella lo sabía muy bien por los rezos y por los consejos que tantas veces les había dado el señor cura."
"No sabe a ciencia cierta cómo fueron de verdad aquellos años terribles, aquellas horas de cartón que se iban deshaciendo y cayendo sobre él para tapar el llanto que lo invadió todo."
"Desde mucho antes del amanecer varios retenes de guardias civiles custodian el pozo. Impasibles entre la bruma emergen ásperos los rostros helados bajo los tricornios de charol. El embozo de las capas verdes oculta los músculos tensos y las manos, más heladas todavía que las caras, se crispan sobre los mosquetones como para defenderse de un enemigo invisible y acechante."
"–Mira, rapaz: a Gerardo Barbón Corte no le toma la delantera ni Dios. ¿Oíste? Y el pelo, mucho menos. A mí me vas a dar tú…, pero con las narices en culo, deslenguau. Así que déjate de decir babayaes, que tovía voy salir de detrás de la barra y date un par d’hosties, a ver si se te quita esa cara estriñíu que tienes, so cabrón."
"Sí, querido Johnny Rotten, todo está caduco y no hay futuro. Qué le vas a contar a él. Ni siquiera esta chorba que lo mira, aunque tampoco lo sabe, cómo podría, logra configurar una vida mejor. Porque todo está podrido. Porque algo huele a podre. Porque el mundo está enfermo, más enfermo que él todavía."
"Él, como san Francisco, quería dejar que las criaturas se le acercaran, incluidos los concejales."
"–Hoy, guaje, llaman minero a cualquiera. Cómo se nota que ya pasamos del año dos mil. ¿Eh, guaje? Pero algo bueno tenía que tener, digo, llegar al año dos mil, y que ya no haya mineros casi, y que la minería se haya ido al carajo, digo, que todo se amaricone hoy por hoy, así, como si tal cosa: mira, por lo menos el río Nalón ya baja limpio, aunque me jode un poco tanto pato nadando y tanto borrego pescando con caña, a ver si creen que esto es Jauja, ¿eh, chaval?"
"El mundo te mira tuerto, como a través de un ojo de pirata, sojuzgando lo que sientes, y todo Dios quiere ayudarte a caminar, a que te pasees por ese estúpido camino que ya tenías diseñado desde antes de nacer."
"Se dejan caer ahora en un tugurio oscuro, que huele a cerveza podrida, a sudor rancio, de muchos meses, condensado en las paredes, en el suelo, en el techo, en las mesas cojas y en las sillas desventradas, que huele a cucarachas y a grasa antigua.
"Como María de Magdala, excitaste siempre nuestra piedad. E igual que ella tú también alojaste y atendiste a Jesús en esta Galilea de hoy que es la cuenca minera."
""–Bueno, va… Ya te digo, si aparece la pasma, pues voy y me lo cargo, al cabrón ese –las palabras le chorrean por la barbilla, como antes lo había hecho el vino, que parece salírsele por todas partes, como si fuera un pellejo, y enseña los dientes verdosos para confirmar la terrible amenaza–. ¡Hala, a tomar algo!"
"Te traeré un soplo de vida muerta, que es lo que son las flores recién cortadas, cadáveres que aún sostienen el aroma de la vida, cadáveres bellos que perfuman el aire hasta que se marchitan del todo y del todo se hunden en la putrefacción, en la sequedad, en el silencio y en la nada, como tú misma."
"'Mira, mira cómo abre.' Decía mientras picaba la droga con una navaja de Taramundi y extendía dos rayas blancas sobre la caja de un cedé."
"Las botas de cuero bien pegadas al chasis de la moto, fundidos cura y máquina como si fueran uno, entra el pater en el corredor y pone rumbo a Oviedo."
"Tendrían para ello que trabajar rudamente, sin rechistar, dejándose en el tajo la salud, o incluso la vida, igual que aquellas sombras que, como insectos, caminaban cansinas pero decididas entre los vagones amenazantes."
"Una atmósfera húmeda y pegajosa caía desde el cielo gris plomo hacia Les Pieces y hacia la escombrera y la mina de El Ponticu, y, desde las laderas frente al río, ajenas a sus trabajos entre las arenas negras, una especie de vaho blancuzco se desparramaba con indolencia hasta los prados y las huertas de Campuná."
Unos párrafos extraídos de Muñecos de sombras:
"Los cristales de la angosta ventana casi no dejaban entrar la luz y el atardecer caía valle abajo, hacia Santa Ana y la cuesta Vindoria, y sus halos se reflejaban en los vidrios hasta los que llegaba, desvaída, la sombra que a duras penas proyectaba el castillete del pozo Entrego."
"Su padre era como un dios de ubres pequeñas que, por eso mismo, y porque más no les podía dar, se lo daba todo a sus pequeñuelos y a su esposa, aunque cierto era que hablar así de Dios, o sea, mentar al Señor en vano, era un gran pecado, y ella lo sabía muy bien por los rezos y por los consejos que tantas veces les había dado el señor cura."
"No sabe a ciencia cierta cómo fueron de verdad aquellos años terribles, aquellas horas de cartón que se iban deshaciendo y cayendo sobre él para tapar el llanto que lo invadió todo."
"Desde mucho antes del amanecer varios retenes de guardias civiles custodian el pozo. Impasibles entre la bruma emergen ásperos los rostros helados bajo los tricornios de charol. El embozo de las capas verdes oculta los músculos tensos y las manos, más heladas todavía que las caras, se crispan sobre los mosquetones como para defenderse de un enemigo invisible y acechante."
"–Mira, rapaz: a Gerardo Barbón Corte no le toma la delantera ni Dios. ¿Oíste? Y el pelo, mucho menos. A mí me vas a dar tú…, pero con las narices en culo, deslenguau. Así que déjate de decir babayaes, que tovía voy salir de detrás de la barra y date un par d’hosties, a ver si se te quita esa cara estriñíu que tienes, so cabrón."
"Sí, querido Johnny Rotten, todo está caduco y no hay futuro. Qué le vas a contar a él. Ni siquiera esta chorba que lo mira, aunque tampoco lo sabe, cómo podría, logra configurar una vida mejor. Porque todo está podrido. Porque algo huele a podre. Porque el mundo está enfermo, más enfermo que él todavía."
"Él, como san Francisco, quería dejar que las criaturas se le acercaran, incluidos los concejales."
"–Hoy, guaje, llaman minero a cualquiera. Cómo se nota que ya pasamos del año dos mil. ¿Eh, guaje? Pero algo bueno tenía que tener, digo, llegar al año dos mil, y que ya no haya mineros casi, y que la minería se haya ido al carajo, digo, que todo se amaricone hoy por hoy, así, como si tal cosa: mira, por lo menos el río Nalón ya baja limpio, aunque me jode un poco tanto pato nadando y tanto borrego pescando con caña, a ver si creen que esto es Jauja, ¿eh, chaval?"
"El mundo te mira tuerto, como a través de un ojo de pirata, sojuzgando lo que sientes, y todo Dios quiere ayudarte a caminar, a que te pasees por ese estúpido camino que ya tenías diseñado desde antes de nacer."
"Se dejan caer ahora en un tugurio oscuro, que huele a cerveza podrida, a sudor rancio, de muchos meses, condensado en las paredes, en el suelo, en el techo, en las mesas cojas y en las sillas desventradas, que huele a cucarachas y a grasa antigua.
"Como María de Magdala, excitaste siempre nuestra piedad. E igual que ella tú también alojaste y atendiste a Jesús en esta Galilea de hoy que es la cuenca minera."
""–Bueno, va… Ya te digo, si aparece la pasma, pues voy y me lo cargo, al cabrón ese –las palabras le chorrean por la barbilla, como antes lo había hecho el vino, que parece salírsele por todas partes, como si fuera un pellejo, y enseña los dientes verdosos para confirmar la terrible amenaza–. ¡Hala, a tomar algo!"
"Te traeré un soplo de vida muerta, que es lo que son las flores recién cortadas, cadáveres que aún sostienen el aroma de la vida, cadáveres bellos que perfuman el aire hasta que se marchitan del todo y del todo se hunden en la putrefacción, en la sequedad, en el silencio y en la nada, como tú misma."
"'Mira, mira cómo abre.' Decía mientras picaba la droga con una navaja de Taramundi y extendía dos rayas blancas sobre la caja de un cedé."
"Las botas de cuero bien pegadas al chasis de la moto, fundidos cura y máquina como si fueran uno, entra el pater en el corredor y pone rumbo a Oviedo."
"Tendrían para ello que trabajar rudamente, sin rechistar, dejándose en el tajo la salud, o incluso la vida, igual que aquellas sombras que, como insectos, caminaban cansinas pero decididas entre los vagones amenazantes."
"Una atmósfera húmeda y pegajosa caía desde el cielo gris plomo hacia Les Pieces y hacia la escombrera y la mina de El Ponticu, y, desde las laderas frente al río, ajenas a sus trabajos entre las arenas negras, una especie de vaho blancuzco se desparramaba con indolencia hasta los prados y las huertas de Campuná."
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