sábado, 21 de agosto de 2010

L´Hourloupe de Jean Dubuffet


Hay dos cosas que inicialmente llaman la atención en la biografía de Jean Dubuffet: en primer lugar, que, en un momento determinado de su vida, dejara todo para entregarse decididamente a la obra artística; en segundo lugar que, a pesar de su edad y formación (ahora que lo pienso, quizá precisamente por eso), en aquel momento supusiera una conexión entre las últimas formas de la vanguardia y el arte de la postmodernidad. Por edad, le habría correspondido un lugar en la historia del arte de la segunda vanguardia, la misma a la que perteneció, por ejemplo, Dalí; por su obra, se convirtió en uno de los impulsores de las líneas artísticas que darían lugar a la potmodernidad.



Todo ello se ve con especial acierto en el ciclo de L'hourloupe, una forma de hacer cuadros en tres dimensiones: sacar la pintura del soporte tradicional para llevarla hacia la arquitectura y el teatro.



Una parte puede apreciarse en esta oportuna exposición que nos presenta la obra de un autor imprescindible para comprender el arte de mediados del siglo pasado, en la que sólo hay que lamentar que no se haya podido instalar en un único espacio, el de la excelente sala de Las Francesas, una antigua capilla de un convento y colegio de monjas cuya restauración para este fin fue todo un acierto en su día.



El espectador se enfrenta con algo que todavía hoy contiene aspectos de interés y novedad: el tridimensionalismo de la pintura, la construcción de la escena a partir de una pequeña célula que va ocupando todo el espacio a su alrededor, el trazo ingenuo a partir de unos aparentes garabatos y líneas que cualquiera puede dibujar de forma insconsciente con un bolígrafo de tinta roja o azul mientras habla por teléfono -así se le ocurrió al autor este concepto-, etc.



Esta forma de dibujar-pintar-esculpir (en la que se utilizan materiales antes no entendidos como nobles para el arte, como el poliestireno) fue una gran aportación del autor que tanto han seguido los artistas plásticos hasta hoy.


Una exposición que hay que ver.

Fuente: http://laacequia.blogspot.com/
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La Cosa en Melilla



La Cosa lleva en su sangre los genes de su abuelo franquista Manuel Aznar.

La visita mediática del nieto a Melilla confirma que La Cosa sigue siendo el mismo que durante los largos 8 años que fue Presidente del Gobierno no se le pasó por la cabeza visitar esta ciudad.

Es el mismo que tras salir por la puerta de servicio del Palacio de la Moncloa sigue obsesionado con su particular visión de la historia y su rechazo a todo lo que suponga acercar posiciones entre diferentes culturas y religiones.

Es el mismo que sostiene que " el problema con Al Qaeda en España no empezó con la crisis iraquí, sino que viene de mucho atrás, desde que España rechazó ser un trozo más del mundo islámico cuando fue conquistada por los moros, y rehusó perder su identidad, en el año 1300" .

Es el mismo que un islote de pedruscos de nombre Perejil lo convirtió en su " Reconquista " privada. La Cosa no tiene solución y el lo sabe. Sigue haciendo caja con su FAZMATELLA del alma y dando tumbos a costa del contribuyente. Hoy tocaba Melilla y mañana lo que su ego y su cartera le sugieran. Mal tipo este personajillo de chichinabo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Artistas minimalistas desfilando por Florencia





Nel Amaro

La Educación en la "New Age"

No voy a referirme en este nuevo comienzo de curso a la Educación reglada, según se imparte en los centros de estudio, no. Voy a tratar de descifrar algo sobre los nuevos parámetros que hacen que los únicos primates que habitamos, caminamos los cuartos traseros y poblamos la tierra, nos relacionemos tal y cual con nuestros semejantes:Ni que decir tiene lo que le hacemos a los demás seres vivos del planeta.
Decía en "Capitán Tan", en "Los Chiripitiflaúticos", allá por fines de los 70´,y ya llovió desde esas, algo como lo siguiente: "En mis viajes por todo lo ancho y largo de este mundo..." la frase nunca era terminada porque alguno de sus compañeros, Locomotoro, Valentina, el Tío Aquiles o los malvados, pérfidos enemigos íntimos y desde la perspectiva actual infantiles "Hermanos Malasombra" le hacían callar. Pues bien; pensad si, ya no en vuestro devenir diario, sino en vuestros desplazamientos por trabajo, placer, negocios, canícula, lujuria o fervor "onegeril" no os habéis encontrado con situaciones donde la "People" se come viva, se saltan las colas, empujan por un pedazo de pan o por un adosado en la toalla, en primera linea de playa. Vanmos que hay veces que ni con Gregori y Botia, uno a cada lado, y pasan del 1,90, estarías seguro. Y yo me pregunto...¿Tan jodidamente necesitados estamos de reaizarnos socialmente? o ¿ tan grande es la falta de autoestima que nos hace atacar, vale, marcar el territorio, ante la menor muestra de agresión o mota de arena sobre la esterilla. Mucho nos falta, queridos amigos para poder desenvolvernos con total y práctica "apctitud", con "p" y con "c" en la vida.
Más bien, nos extrañamos cada vez que hallamos - fácil y desafortunado pareado - alguna persona que se destaca por su amabilidad, da muestra de grandeza y se hace adalid de la confianza. Habelos háilos, pero son de difícil "captura", como el ocelote en peligro de extinción. Cada vez que me encuentro con alguien y dialogamos sobre alguna de estas realidades de la "Cultura" o "Contracultura New Age" me hace sentirme un poco más viejo, no por que los destrozos del paso del tiempo se nos hagan cada vez más evidentes, sino por que parece que hablamos de cosas que no se estilan. Y por Dios, que no vuelvan los tiempos del cornetín; todo es mucho más sencillo. Recuerdo una anécdota de Camilo José Cela, tan gran escritor como áspero y soéz en el trato, al menos ante las cámaras, en la que comentaba que en un viaje por tierras de la Alcarria, con unos compañeros, se sentaron en la "antoxana" - saludo a los "compis" de Cuencas Minertas TV - de lo que supusieron un bar en la montaña. Al salir el "paisano" le pidieron unos choricinos y buen vino y al rato allí los tenían. No pasó mucho hasta que volvieron a pedir algo más "pa" picar y fueron nuevamente satisfechos. Cunado pidieron cuenta, el paisanín les dijo "Nada". Ellos, extrañados, le preguntaron la razón. Él les comentó que , como no era un bar, tasca, ni nada similar, no podía cobrar al viajero que tenía sed y estaba hambriento, y luego , como ya estaban en su casa, podrían disfrutar de aquello que quisieren. Algo me dice que la situación contada, distaría mucho de darse en la actualidad. ¿Qué pasará en el mundo, en la sociedad o en el código genético del ser humano cuando el egoísmo, individualismo y paroxismo nihilista del psicópata social es bien visto, imitado? Deberíamos bucear en los código culturales de cada pueblo, etnia o razón para sacar aquello verdaderamente provechoso. Si no, sucumbiríamos, como diría la versión más dura y reaccionaria de Clint Eatswood, en " Sin Perdón": "Alégrame el día Baby". Que viene a ser lo mismo, pero distinto que el consabido carpe Diem con el que os saludo, siempre. Más ahora que empieza el curso nuevamente.

Heri Gutiérrez García


Este artículo debería aparecer en septiembre pero lo hace en agosto y posiblemente también cuando debiera.

Contrabando. Los Brincos