sábado, 11 de enero de 2014

Un poema de Carlos Barbarito (y un collage de Miguel Ángel Huerta Zuñiga a partir del poema) para recibir un nuevo año.





¿Qué sería sin el gorjeo del ave? 

¿Qué sería sin el gorjeo del ave
parada en un pie sobre la rama?

Siento que, tal vez, sin esos quiebros
con la voz en su garganta,
al diario despertar le faltaría un centro,
como el de la nuez, blanco, dulce y aceitoso,
capaz de reavivar el apetito;
sería sólo una cáscara, dura y rugosa,
que, al ser mordida, mancharía
los dientes y las manos de pardo oscuro.


Carlos Barbarito